
La Avenida Padre Luchesse se convirtió en uno de los principales focos de preocupación vial de Villa Allende. En apenas 5,4 kilómetros de extensión, ya se registraron 39 siniestros durante este año: un promedio de un accidente cada seis días.
Ante este escenario, y luego de los recientes accidentes fatales que encendieron la alarma entre los vecinos, el municipio puso en marcha una prueba piloto con radares móviles que cambiarán constantemente de ubicación a lo largo de toda la traza.
La intención es evitar que los conductores reduzcan la velocidad solamente al pasar por un punto conocido y reforzar el cumplimiento de los límites establecidos.
Por ahora, los controles tienen carácter preventivo: el radar muestra en un cartel la velocidad a la que circula cada vehículo y todavía no se aplican multas, mientras avanza la capacitación de inspectores y personal de Seguridad Ciudadana.
Uno de los sectores más conflictivos es la Rotonda del Golfista, donde se concentraron 19 de los 39 siniestros registrados. También generan preocupación los cruces de Chacras de la Villa, San Isidro y El Bosque.
Según datos aportados desde el municipio, en algunos sectores los vehículos superan ampliamente los límites permitidos. La máxima es de 80 km/h, aunque baja a 60 y 40 km/h en cruces y rotondas.
Además de los radares, Villa Allende elevó un estudio a Caminos de las Sierras para analizar posibles soluciones estructurales: semáforos, macrorrotondas, retornos, cámaras, refuerzo de señalización y medidas para proteger a los peatones.
Con unos 15.000 vehículos circulando diariamente, la gran pregunta ahora es si los controles lograrán cambiar una realidad que viene dejando cada vez más accidentes en uno de los accesos más transitados de Sierras Chicas.
¿Los radares son una solución para mejorar la seguridad vial o una nueva forma de recaudar?
