La guerra entre Rusia y Ucrania amenaza con desbordar las fronteras del conflicto. Polonia, Rumania, Moldavia y los países bálticos denuncian incursiones de drones, explosiones y violaciones de su espacio aéreo, mientras aumentan los temores a nuevos actos de sabotaje contra infraestructuras estratégicas europeas.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió que Vladimir Putin busca desgastar no solo a Ucrania, sino también a Europa. Dinamarca, por su parte, alertó sobre una intensificación de la guerra híbrida contra Occidente y la OTAN. También surgieron versiones sobre posibles ataques con drones contra Italia, Francia y España, aunque no cuentan con confirmación oficial.

En paralelo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, llegó a Oslo para avanzar en las negociaciones de paz con el enviado estadounidense Steve Witkoff y representantes europeos. La reunión se desarrolla en un momento crítico, marcado por las diferencias entre Kiev y la administración de Donald Trump.Zelenski denunció demoras en la entrega de misiles interceptores Patriot, interrupciones en el intercambio de inteligencia y restricciones en las comunicaciones satelitales utilizadas por sus fuerzas. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció que podría haber entregas pendientes, pero negó que exista una decisión política para perjudicar a Ucrania.

Mientras la diplomacia intenta encontrar una salida, los ataques rusos siguen golpeando ciudades e infraestructuras ucranianas. Las autoridades reportaron muertos, decenas de heridos y cortes eléctricos en varias regiones.

Europa enfrenta así una doble amenaza: una guerra que continúa devastando Ucrania y el riesgo de que sus consecuencias alcancen a más países. La gran incógnita es si las negociaciones lograrán frenar la escalada antes de que el conflicto amplíe todavía más su alcance.

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