Alexander Zverev cumplió uno de los grandes sueños de su carrera: se consagró campeón del US Open 2026 tras derrotar al estadounidense Ben Shelton por 6-3, 7-6, 5-7 y 6-2, y levantó por primera vez el trofeo en Nueva York.

Pero detrás del campeón hay una historia de lucha que conmovió al mundo del tenis.

Durante la premiación, Zverev, de 29 años, dedicó unas emocionantes palabras a su madre, Irina, quien fue fundamental desde que, a los cuatro años, recibió el diagnóstico de diabetes.

“Los médicos le dijeron que su vida y el deporte estarían muy limitados. Se necesita una madre muy fuerte para salir de ahí y decir: ‘Mi hijo será lo que él quiera ser. Si quiere ser tenista, será tenista. Esta enfermedad no nos va a definir’”, recordó el alemán.

Zverev contó además que sus padres llegaron a escuchar que debía abandonar el tenis porque era “imposible” que pudiera ser un atleta profesional con diabetes.

Hoy, después de años de tratamiento y esfuerzo, la respuesta está sobre la cancha: es bicampeón de Grand Slam, luego de haber conquistado Roland Garros a comienzos de esta temporada.

Y la final tuvo una escena insólita. Tras ganar el último punto, Zverev tardó en reaccionar porque ni siquiera se había dado cuenta de que el partido había terminado.

“Pensé que el marcador iba 5-1”, confesó entre risas. Según explicó, esa desconexión le quitó presión y evitó que los nervios aparecieran en el momento decisivo.

De las advertencias médicas a la cima del tenis mundial. De un niño al que le dijeron que no podría ser deportista profesional a un campeón de Grand Slam.

“Mi madre es la persona más importante y fuerte que conozco”, resumió Zverev.

Una historia de talento, perseverancia y una familia que nunca permitió que una enfermedad definiera sus límites.

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