En el sexto día de enfrentamientos, el conflicto armado entre Israel e Irán se intensificó con una nueva oleada de ataques aéreos israelíes que alcanzaron más de 40 objetivos estratégicos en territorio iraní, incluidos lanzamisiles, helicópteros de combate y una supuesta sede de seguridad interna del régimen de los ayatolás. Las tensiones aumentan a nivel regional e internacional, mientras Irán advierte que cualquier intervención de Estados Unidos podría desatar una «guerra total» en Medio Oriente.

La Fuerza Aérea israelí desplegó más de 50 aviones de combate durante la madrugada de este miércoles, en una ofensiva coordinada que, según el Ejército, logró neutralizar infraestructuras clave del programa militar iraní, entre ellas fábricas de misiles y centros de producción de centrifugadoras nucleares en las afueras de Teherán.

El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, afirmó que las operaciones continuarán “hasta desmantelar por completo la amenaza balística y nuclear del régimen iraní”, y advirtió: “Quien siga el camino de Saddam Hussein acabará como Saddam Hussein”.

Por su parte, el líder supremo iraní, Alí Jamenei, respondió con dureza a las amenazas lanzadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió conocer su paradero y estar dispuesto a actuar militarmente. “El lenguaje de amenazas no funciona con Irán. Podemos infligir un daño irreparable a Estados Unidos si se involucra”, advirtió Jamenei.

El número de víctimas continúa en aumento. Según la ONG Human Rights Activists, con sede en Washington, al menos 585 personas han muerto y más de 1.300 han resultado heridas en Irán desde el inicio de los ataques israelíes el pasado viernes. La mayoría de las víctimas se registraron en 21 de las 31 provincias del país. Las autoridades iraníes reconocen oficialmente 224 muertos y cerca de 1.800 heridos. En Israel, al menos 24 personas han perdido la vida por los misiles y drones lanzados por Irán.

En un esfuerzo por proteger a su población civil, Israel comenzó la repatriación de unos 100.000 ciudadanos que se encontraban varados en el extranjero tras la suspensión de vuelos comerciales. El primer grupo aterrizó este miércoles en el aeropuerto Ben Gurión desde Chipre.

El Kremlin confirmó que mantiene comunicación con servicios de inteligencia de ambos países, mientras que China se declaró “profundamente preocupada” por la escalada bélica. Washington, por su parte, aún no ha intervenido directamente, pero la advertencia iraní fue clara: una participación estadounidense activaría un conflicto regional sin precedentes.

Desde Teherán, el embajador iraní ante la ONU reafirmó que su país no detendrá el enriquecimiento de uranio, defendiendo que el programa nuclear “tiene fines pacíficos y continuará pese a los ataques”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *