La Franja de Gaza enfrenta una catástrofe humanitaria y económica de dimensiones históricas. Según un informe de la ONU, reconstruir el territorio demandará 71.500 millones de dólares, mientras que el plan inicial impulsado por el Board of Peace contempla apenas 2.450 millones para una primera etapa de seis meses.

La UNCTAD estima que los daños en infraestructura ascienden a 35.200 millones de dólares, a los que se suman otros 22.700 millones en pérdidas económicas. Las viviendas, los hospitales y las escuelas figuran entre los sectores más afectados: el 93% de los establecimientos educativos necesita reparaciones y más de la mitad de los hospitales y clínicas están fuera de servicio.

El deterioro también golpeó la producción y el empleo. En Gaza, la actividad industrial cayó un 94% y más del 90% de la población en edad laboral permanece desempleada. Apenas el 1,5% de las tierras cultivables continúa intacto y accesible, lo que profundiza la dependencia de la ayuda humanitaria.

La tragedia humana continúa. Según el Ministerio de Salud palestino, el balance de víctimas desde el inicio de la ofensiva israelí, el 7 de octubre de 2023, alcanzó los 74.018 muertos y 175.079 heridos, cifras que incluyen víctimas que todavía permanecen bajo los escombros.

Mientras tanto, en Cisjordania crece la preocupación por la violencia de colonos israelíes. Más de un centenar atacó recientemente a la familia Tubasi, incendió su vivienda y su automóvil, después de que sus integrantes regresaran al hogar del que habían sido expulsados meses atrás.

La ONU advierte que recuperar los niveles económicos anteriores a la guerra podría llevar más de una década en Gaza. Sin una paz estable, fondos suficientes y acceso a la reconstrucción, el futuro de millones de palestinos permanece marcado por la destrucción, el desempleo y la incertidumbre.

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