Una pintura del siglo XVII robada por el régimen nazi en los Países Bajos fue localizada recientemente en una vivienda de la ciudad de Mar del Plata, gracias a un anuncio inmobiliario publicado en internet. La obra, titulada Retrato de una dama”, fue realizada por el pintor italiano Giuseppe Ghislandi y pertenecía a la valiosa colección del comerciante de arte judío Jacques Goudstikker, saqueada por los nazis durante la ocupación alemana.

El hallazgo fue realizado por periodistas del diario neerlandés Algemeen Dagblad (AD), quienes durante años investigaron el paradero de obras desaparecidas de la colección Goudstikker. La sorpresa llegó cuando, al ver imágenes publicadas por una inmobiliaria argentina, identificaron la pintura colgada sobre el sofá en el living de una casa ubicada en el barrio Parque Luro, en Mar del Plata.

La vivienda pertenece a una de las hijas de Friedrich Kadgien, exfuncionario nazi y miembro de las SS, quien trabajó como asesor financiero del mariscal Hermann Göring. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Kadgien huyó a Sudamérica y se estableció en Argentina, donde vivió hasta su muerte en Buenos Aires en 1978. Se cree que transportó varias obras de arte robadas, entre ellas la ahora descubierta.

Según la Agencia de Patrimonio Cultural de los Países Bajos (RCE), no hay razones para pensar que la pintura sea una copia. “Las dimensiones coinciden exactamente con los registros originales y sería poco probable que se tratara de una falsificación”, señalaron los expertos, aunque aclararon que un análisis físico del reverso será clave para confirmar su autenticidad.

Los herederos de Goudstikker han anunciado una reclamación formal de la obra. “Comencé esta búsqueda a fines de los años noventa y no me detendré hasta recuperar cada pieza robada. Esta es una parte del legado de mi familia que debe ser restaurado”, declaró Marei von Saher, nuera del coleccionista.

La RCE advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo voluntario, el caso podría derivar en una disputa judicial internacional. Además, los investigadores también detectaron otra obra sospechosa —un bodegón floral atribuido al artista neerlandés Abraham Mignon— en publicaciones en redes sociales vinculadas a la misma familia.

Este nuevo hallazgo reaviva el debate sobre el destino de las obras saqueadas por el nazismo y su posterior circulación en el mercado del arte, muchas veces ocultas durante décadas en colecciones privadas fuera de Europa.

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