Mientras los bombardeos continúan y los hospitales son blanco de ataques, una amenaza silenciosa está matando a la población palestina en Gaza: el hambre. Según cifras del Ministerio de Sanidad gazatí, al menos 300 personas han muerto por desnutrición severa desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023. 112 de las víctimas son niños.

Las cifras son más que alarmantes: 11 muertes por hambre se reportaron en las últimas 24 horas, lo que evidencia que el cerco impuesto sobre el enclave no sólo mata con explosivos, sino con la escasez planificada.

“No hay comida, no hay agua, no hay futuro”, dice Amina, madre de tres hijos, refugiada en Rafah, donde sobrevive con media bolsa de arroz cada tres días.

El bloqueo de la ayuda: la muerte en cámara lenta

Egipto ha denunciado que 5.000 camiones cargados con alimentos y medicinas permanecen detenidos en la frontera, bloqueados por las restricciones impuestas por Israel. Las autoridades israelíes no han ofrecido una explicación clara, mientras organizaciones humanitarias advierten de un colapso inminente.

“Esto no es una crisis alimentaria. Es un castigo colectivo”, afirma Philippe Lazzarini, jefe de la UNRWA.

Las imágenes que logran salir muestran niños con piel pegada a los huesos, adultos desmayados por inanición y colas interminables por un trozo de pan.

Los hospitales: sin comida para los pacientes

Los pocos hospitales que aún funcionan ya no pueden alimentar ni a sus propios pacientes. Según Médicos Sin Fronteras, los centros de salud están «colapsados, sin alimentos terapéuticos ni leche infantil».

“Estamos viendo niños morir por hambre delante de nuestras narices, y no podemos hacer nada. Nunca habíamos sentido tanta impotencia”, afirma un pediatra del hospital Al Awda.

Silencio internacional: ¿complicidad o fatiga moral?

La comunidad internacional condena en comunicados, pero no actúa en los hechos. Pese a las advertencias de genocidio por inanición, ni la ONU ni los países occidentales han logrado presionar a Israel para permitir la entrada masiva de ayuda.

“¿Cuántos niños más deben morir de hambre para que se abran los cruces?”, cuestiona el ministro de Exteriores de Egipto ante la Organización de Cooperación Islámica.

Gaza al borde del colapso total

* 97% del agua no es apta para el consumo.

* El 85% de la población depende completamente de ayuda externa.

* El 100% de los cultivos han sido destruidos o están inaccesibles.

* Más de 1,2 millones de personas están en riesgo extremo de inanición.

“El hambre como arma de guerra”

Juristas internacionales alertan que el uso del hambre como herramienta de guerra está tipificado como crimen de lesa humanidad. Sin embargo, ninguna corte internacional ha abierto un procedimiento formal hasta ahora.

“Si no podemos alimentar a los niños ni proteger a los médicos, ¿para qué existe la comunidad internacional?”, denuncia un trabajador de la Media Luna Roja desde el sur de Gaza.

¿Hasta cuándo?

Cada día que pasa sin que se permita el ingreso de alimentos, más gazatíes mueren sin explosiones ni titulares. Solo de hambre.

Y lo más grave: ya ni siquiera lo llaman noticia.

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