
Estados Unidos ya recoge propuestas para regular la inteligencia artificial y China exigirá que el uso de estos programas sea seguro. Francia y Alemania también estudian cómo atajar los problemas de privacidad.
A las peticiones de restricciones frente a la Inteligencia Artificial, en la que se unieron voces como las de Elon Musk y Steve Wozniak, sigue apareciendo tecnología más avanzada. Es el caso de ChaosGPT, una versión modificada de ChatGPT de OpenAI, que utiliza las capacidades del modelo de lenguaje GPT-4.
Este chatbot hace poco cobró fama por un video en YouTube, en el que un usuario le pide un plan para cinco objetivos: Destruir a la humanidad, Establecer el dominio global, Causar el caos y la destrucción, Controlar a la humanidad a través de la manipulación, Alcanzar la inmortalidad.
Según The Wall Street Journal, el Departamento de Comercio de Estados Unidos ha lanzado una solicitud pública de comentarios sobre «medidas de responsabilidad». El proceso permanecerá abierto por 60 días, con el objetivo de obtener consejos sobre cómo deben los legisladores afrontar las temáticas relacionadas con los modelos de inteligencia artificial.
Por su parte, China reveló este martes que llevará a cabo una «evaluación de seguridad» de las herramientas de inteligencia artificial (IA), en medio del intento de los gigantes chinos de Internet de diseñar instrumentos similares a la plataforma ChatGPT.
Los contenidos generados por la IA deben «reflejar los valores socialistas fundamentales y no incluir contenido relacionados con la subversión del poder del Estado», estipula el proyecto de reglamento, que tiene como objetivo garantizar «el desarrollo sano y la aplicación estándar de la tecnología de inteligencia artificial generativa».
