Una creciente ola de indignación vecinal estalla en Villa Allende. Este jueves 14 de agosto a las 19:00, vecinos autoconvocados se movilizarán con antorchas desde Plaza Manuel Belgrano hasta la Municipalidad, en una marcha que promete ser mucho más que una protesta: será un grito colectivo contra el cierre de calles, la impunidad del Ejecutivo y la política del portón.

La consigna es clara: “No al barrio cerrado disfrazado de ciudad”. Según denuncian los organizadores, el intendente estaría avanzando con la colocación de portones y cercos sin respetar fallos judiciales, y sin participación real de la ciudadanía. El registro de oposición que presentó el municipio está impugnado en la Justicia, y la ordenanza que respalda la medida aún no fue declarada constitucional.

“Nos quieren encerrar mientras los delincuentes entran y salen como si nada. Esto no es seguridad, es negocio. Y además, ilegal”, sostuvo Inés León Barretto, vecina e impulsora de la marcha.

Comercios en alerta, trabajadores desplazados y silencio oficial

Los comerciantes temen que el cierre de calles agrave la inseguridad y ahuyente clientes, en un contexto económico ya crítico. Mientras tanto, taxistas y cuidacoches (naranjitas) denuncian la pérdida progresiva de ingresos frente al desembarco sin control de plataformas y empresas privadas que avanzan sobre su fuente laboral.

A eso se suma el descontento ambientalista: la cantera El Gran Ombú continúa depredando la reserva natural, mientras el Ejecutivo municipal guarda silencio. El tránsito constante de camiones pesados por avenida Goycochea destruye el pavimento y pone en riesgo a peatones.

Agua cara, servicios pobres y una cooperativa opaca

Los reclamos también alcanzan a la cooperativa de agua, cuestionada por su falta de transparencia, el mal servicio y tarifas que suben sin explicación clara. Los vecinos piden una auditoría externa y una gestión democrática de los recursos básicos.

Asamblea pública y plan de lucha

La jornada culminará con una asamblea abierta frente al municipio, donde los distintos sectores presentarán sus reclamos ante los medios y votarán un plan de acción común. Entre las propuestas, ya suena con fuerza la creación de un Observatorio Vecinal de Inseguridad, que permita mapear delitos con datos reales y exigir políticas públicas serias.

“No podemos permitir que nos encierren para robarnos en silencio”

La frase resuena entre los vecinos y resume el hartazgo social. Este jueves, Villa Allende será escenario de una protesta inédita que promete incomodar al poder y reabrir el debate:

¿Es el cierre de calles una medida de seguridad o el inicio del modelo de ciudad excluyente?

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