Mientras el ejército israelí avanza con su anunciada «nueva fase» de ocupación total de la ciudad de Gaza, las acusaciones internacionales contra el Gobierno de Benjamín Netanyahu se multiplican: asesinatos de periodistas, bloqueo deliberado de ayuda humanitaria, muertes por hambre y ataques contra civiles. La comunidad internacional habla ya abiertamente de crímenes de guerra, pero las ofensivas continúan sin freno.

En las últimas 48 horas, al menos 20 gazatíes han muerto en bombardeos, entre ellos niños y mujeres. Además, la desnutrición está matando a ritmo acelerado: cinco personas fallecieron el domingo, incluido un niño de cuatro años. Desde octubre de 2023, ya han muerto 222 personas por hambre, en lo que organizaciones humanitarias califican de “estrategia militar de asfixia civil”.

“Esto no es solo una guerra: es un castigo colectivo con objetivos políticos y territoriales”, denuncian fuentes de ONGs en el terreno.

El Ejército admite el asesinato de periodistas: «uno de ellos era de Hamás»

La polémica estalló este lunes tras el reconocimiento oficial del Ejército israelí de haber matado a seis periodistas palestinos en un ataque de precisión. Entre los asesinados figura Anas al Sharif, corresponsal de Al Jazeera, cuya carta de despedida, escrita en mayo, advertía: «Israel quiere silenciarme. Si estas palabras llegan, es porque lo han conseguido.»

Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) han acusado a Israel de realizar asesinatos selectivos de profesionales de la información. La justificación israelí, basada en documentos no verificados que acusan a Al Sharif de tener vínculos con Hamás, ha sido duramente cuestionada. “Sin pruebas, es un asesinato encubierto bajo propaganda de seguridad”, afirman desde RSF.

Tel Aviv arde: protestas masivas contra Netanyahu

En paralelo, decenas de miles de israelíes tomaron las calles de Tel Aviv exigiendo un acuerdo inmediato con Hamás. Familiares de rehenes y soldados caídos acusan al Gobierno de Netanyahu de estar sacrificando vidas por intereses personales y electorales. “Este no es un gobierno, es una máquina de guerra sin freno”, gritaban manifestantes. Se ha convocado una huelga general en protesta.

Mientras tanto, Netanyahu guarda silencio. Ni menciones al sufrimiento civil en Gaza, ni a las muertes por hambre, ni al creciente aislamiento internacional.

Reconocer a Palestina, ¿un acto de justicia o un “premio al terrorismo”?

Australia y Nueva Zelanda anunciaron su intención de reconocer al Estado palestino en la Asamblea General de la ONU en septiembre. La respuesta del presidente israelí, Isaac Herzog, no dejó lugar a dudas: “Es un premio al terrorismo y un error histórico”.

Sin embargo, en Europa crecen las voces que exigen cortar relaciones con Israel. Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha pedido al Gobierno español un embargo total de armas y la suspensión del acuerdo de asociación con Israel, denunciando un «genocidio en curso» con la complicidad silenciosa de la Unión Europea.


¿Hasta cuándo?

La pregunta ya no es si habrá más muertos, sino cuántos civiles más pagarán el precio antes de que las potencias internacionales actúen con algo más que comunicados. Y, sobre todo, si el periodismo podrá seguir informando desde Gaza o si, como temía Anas al Sharif, “la verdad será la siguiente en ser enterrada”.

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