
Hoy comenzó el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a golpes por una patota de rugbiers ocurrido a la salida del boliche Le Brique en Villa Gesell hace casi 3 años.
En esta jornada declararon los padres de la víctima, dando un crudo relato de quien era su hijo, como se enteraron de lo sucedido, el momento de reconocer el cuerpo y el dolor por el duelo que no para de sangrar.

La defensa de los imputados pidió la nulidad del caso, sin embargo los integrantes del Tribunal resolvieron de manera unánime no hacer lugar a las nulidades debido a que ambas cuestiones ya habían sido planteadas y no admitidas durante la instrucción de la causa.
La joven que se encontraba en pareja con el estudiante de derecho al momento del asesinato declarará el martes. Más de 170 testigos declararán en el juicio. El 31 de enero se conocería la sentencia.
El abogado de la víctima, Fernando Burlando, tuvo un fuerte cruce con la defensa de los 8 imputados: «Fue una ejecución, los autores no pensaron en detenerse hasta verlo sin vida», remarcó Burlando en su presentación, donde afirmó que los imputados «tomaron la decisión de matar». En este marco, enfatizó: «los acusados hicieron un cerco humano para actuar sobre seguro y lograr que su presa no reciba ayuda».
