
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó este viernes a China de haber “violado totalmente” el reciente acuerdo comercial firmado entre ambas potencias para reducir temporalmente los aranceles mutuos, una afirmación que vuelve a tensionar el diálogo bilateral en un contexto de estancamiento en las negociaciones.
La acusación fue publicada por Trump en su red social Truth Social, apenas dos semanas después de que ambas naciones acordaran en Ginebra una tregua de 90 días para frenar la escalada arancelaria. Como parte del acuerdo, Estados Unidos redujo sus aranceles del 145% al 30% sobre importaciones chinas, mientras que Pekín recortó del 125% al 10% sus gravámenes sobre productos estadounidenses.
“Llegué a un acuerdo rápido con China para salvarlos de lo que creía que sería una situación muy mala… pero la mala noticia es que China, quizá no sorprenda a algunos, ha violado del todo su acuerdo con nosotros”, escribió Trump, sin ofrecer detalles sobre el supuesto incumplimiento.
Funcionarios de su administración ofrecieron algunas pistas. El Representante de Comercio, Jamieson Greer, aseguró que China continúa “ralentizando procesos clave”, como el comercio de minerales estratégicos. Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló en Fox News que las negociaciones están “algo estancadas” y sugirió que podría ser necesaria una conversación directa entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping.
La incertidumbre generada por estas declaraciones ya tiene impacto en los mercados. Expertos reportan un incremento inusual de referencias a la palabra “incertidumbre” en conferencias de resultados empresariales —más de 3.100 menciones, superando incluso niveles registrados durante la crisis financiera de 2008 o la pandemia de COVID-19.
En América Latina, la situación también genera repercusiones: mientras el dólar estadounidense muestra señales de debilidad, varias monedas regionales se apreciaron hacia el cierre de mayo. Analistas apuntan a un posible cambio de preferencia comercial hacia China, considerado por muchos gobiernos latinoamericanos como un socio más estable frente a la volatilidad de Washington.
