Tras casi un año de devastación en Gaza, con más de 67.000 muertos, el 90% de las viviendas destruidas, y una catástrofe humanitaria que la ONU ya cataloga como genocidio, las grandes potencias occidentales parecen haber descubierto repentinamente la existencia del Estado palestino.

En cuestión de semanas, países como Francia, Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal han corrido a reconocer oficialmente al Estado de Palestina, sumándose a los más de 140 miembros de la ONU que lo hicieron hace décadas.

Pero la pregunta incómoda resuena en cada discurso:

¿Por qué ahora? ¿Y por qué no antes?

“Reconocer a Palestina tras semejante matanza es como darle una ambulancia a un muerto”, ironiza un diplomático árabe durante la Asamblea General de la ONU.

🔺 Hipocresía diplomática o justicia tardía

Los nuevos reconocimientos llegan tras la condena internacional contra Israel, acusado de utilizar el hambre como arma de guerra, de bombardear hospitales y de aplicar castigos colectivos. Incluso aliados históricos como Canadá y Australia han mencionado expresamente la conducta del gobierno de Netanyahu como causa de su decisión.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, fue directo:

“No habrá dos Estados mientras uno sufre un genocidio. En nombre de la dignidad humana: paremos esta matanza”.

La frase fue celebrada por muchos… y duramente criticada por otros. Israel, por su parte, arremetió contra los nuevos reconocimientos calificándolos como un “premio al terrorismo”.

Netanyahu ha afirmado que “jamás permitirá la creación de un Estado palestino”, lo que deja en evidencia el choque total entre el gobierno israelí y buena parte de la comunidad internacional.

🔺 Estados Unidos, solo y atrincherado

Con Francia y Reino Unido —dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad— reconociendo al Estado palestino, Estados Unidos queda cada vez más aislado en su defensa incondicional de Israel.

Donald Trump, que volvió a la Casa Blanca este año, evitó completamente mencionar Palestina o Gaza en su discurso ante la ONU. Prefirió hablar de inversiones extranjeras, de cerrar fronteras y de “detener guerras”.

Para muchos, su silencio fue tan elocuente como condenatorio.

🔺 ¿Y si la paz nunca fue el objetivo?

Mientras la comunidad internacional se sacude de su letargo diplomático, en Palestina la situación es irrecuperable:

Gaza está literalmente inhabitable.

Cisjordania se enfrenta a la amenaza de anexión total por parte de Israel.

La Autoridad Palestina carece de poder real.

Y Hamás sigue siendo usado como pretexto para justificar bombardeos masivos.

“Si el mundo necesitó decenas de miles de muertos para reconocer algo que estaba claro desde hace décadas, tal vez debamos preguntarnos si la paz fue alguna vez el objetivo, o solo una excusa para no hacer nada”, comentó un analista de derechos humanos en Al Jazeera.

🔻 Reconocer un Estado bajo escombros

El reconocimiento de Palestina puede parecer un gesto histórico. Pero para muchos, llega demasiado tarde, demasiado débil y demasiado condicionado.

Mientras se alzan banderas diplomáticas, en Gaza ya no hay hospitales donde izarlas.

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