Los números no están claros, tal como sucedió con el operativo de seguridad, pero se presume que más de 4 millones de personas siguieron la caravana de los jugadores de la Selección Argentina. Algunos hablan de 6 millones. Lo claro es que los jugadores no pudieron llegar hasta el obelisco y debieron desviarse y sobrevolar la ciudad de Buenos Aires en helicópteros.

El colectivo con los campeones del mundo partieron del mediodía desde el predio de AFA en Ezeiza y cerca de las 17 horas debieron cambiar la idea de llegar al obelisco o visitar Casa Rosada. A todo esto fue bajo el sol, así que luego se vio a los jugadores subiendo fotos sobre la exposición al sol y como quedaron de la piel.

Lo negativo fue el descontrol, hinchas que cayeron desde lugares insólitos donde se treparon para verlos pasar, unos locos se tiraron desde un puente hacia el colectivo. Y luego el final que trajo represión en zona del obelisco.

Está claro que no todos los mundiales se sale campeón del mundo pero es reprochable el operativo de seguridad, tirandose la pelota provincia, nación y ciudad.

Lo positivo el baño de cariño que recibieron los jugadores, que bien merecido tienen haber levantado la Copa, y que este pueblo, el argentino, también se lo merecía y lo añoraba hace tiempo.

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