
En menos de una semana, el incendio desatado en el Parque Nacional Lanín, en la provincia de Neuquén, ha consumido más de 4.000 hectáreas de bosque nativo. El siniestro, que comenzó el 30 de enero, sigue activo y ha obligado a los brigadistas a intensificar los esfuerzos de extinción en una zona de difícil acceso en el Valle Magdalena, a 12 kilómetros del área Tromen.
El fuego afecta un área de terreno de gran complejidad, cubierta de lengas, araucarias y caña, lo que ha dificultado el trabajo de los 103 brigadistas que combaten las llamas con herramientas manuales y equipos aéreos. A pesar de los esfuerzos, las condiciones meteorológicas adversas, con temperaturas cercanas a los 30 grados y vientos de hasta 50 kilómetros por hora, están complicando la tarea.
En paralelo, la situación en la localidad de El Bolsón, en la provincia de Río Negro, ha causado alarma. Un incendio provocado de forma intencional ha destruido al menos 88 viviendas y dejado a cientos de familias sin hogar. Trágicamente, se ha confirmado la muerte de un vecino que regresó al foco del incendio para rescatar a sus perros y no logró escapar a tiempo.
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, aseguró que la intencionalidad del incendio en El Bolsón está probada tras el hallazgo de una botella de combustible y testimonios de testigos. Además, las autoridades de Chubut han informado sobre nuevos focos de incendios, lo que ha elevado el nivel de preocupación en toda la región.
Ambos gobernadores han señalado que se actuará con firmeza contra los responsables de los incendios, calificándolos de criminales, y prometen llevarlos ante la justicia. La región continúa luchando contra una ola de incendios provocados, que han devastado tanto el medio ambiente como las comunidades locales.
El combate sigue en pie, mientras las autoridades trabajan para controlar los focos activos y evitar que los incendios sigan avanzando, dañando más ecosistemas y poniendo en peligro la vida de los habitantes de la Patagonia.
