Las raíces de #Halloween no están realmente en Estados Unidos, sino en Reino Unido.

Su nombre proviene de una frase inglesa «All Hallows’ Eve», lo que se traduciría como víspera de todos los santos.

La Iglesia católica instituyó como una de sus celebraciones el «Día de todos los santos», en honor de los que «gozan de la vida eterna en la presencia de Dios» y que no aparecen en santorales o no se conoce su nombre.

Hasta el siglo XVI, la noche previa a esta celebración se realizaba un servicio de vísperas y de ahí el nombre del festejo.

Estudios más recientes establecieron que las hogueras y una celebración de buenas cosechas eran también características del festejo pagano de Samhain, uno de los cuatro festivales anuales que celebraban el inicio de las estaciones.

Pero esta teoría se basa en escasas evidencias y algunos historiadores han señalado que la celebración fue cambiando de región a región, de país en país y, entre muda y muda, alteró incluso su sentido.

En el siglo VIII, hubo un punto de inflexión: el papa Gregorio III cambió la fecha original del «Día de todos los santos» del 13 de mayo al 1 de noviembre.

No está claro si el movimiento, que también hizo obligatoria la celebración religiosa para todos los católicos, fue un intento de «cristianizar» Samhain.

Lo cierto es que ese cambio unió ambas celebraciones y mezcló tradiciones paganas y cristianas.

¿Cuándo se convirtió Halloween en la celebración que conocemos ahora? Tomó forma entre 1500 y 1800.

Las hogueras eran muy populares entonces: se usaban para quemar la paja (recordemos que Samhain celebraba el final de la temporada de cosecha), pero también como un ritual para «repeler» la brujería y las enfermedades.

Otra tradición eran los ejercicios de futurología y adivinación: la gente predecía el nombre de los futuros muertos e incluso la fecha en la que morirían.

La comida era un componente importante de las celebraciones y uno de los hábitos más característicos involucraba a los niños que iban de casa en casa cantando rimas o rezando por las almas de los muertos.

A cambio, obtenían pasteles que representaban la liberación de un alma del purgatorio.

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