
A los 80 años, falleció Hugo Orlando Gatti, ícono indiscutido del fútbol argentino y eterno ídolo de Boca Juniors. Apodado “El Loco” por su estilo irreverente y audaz, fue un pionero del puesto de arquero, con una forma de atajar que rompió moldes y marcó época.
Dueño del récord de partidos en Primera División (765) y de penales atajados (26, al igual que Fillol), Gatti defendió los colores de Atlanta, River, Gimnasia, Unión y Boca, donde vivió sus años dorados. En el club xeneize disputó 417 partidos y ganó seis títulos, entre ellos las Copas Libertadores de 1977 y 1978, y la Intercontinental ’77. Su atajada a Vanderlei en la final ante Cruzeiro quedó grabada en la historia grande de Boca.
Su estilo descontracturado, su melena rubia atada con vincha y su carisma lo convirtieron en un personaje inolvidable. Gatti fue el primer arquero-jugador, animándose a salir del área con la pelota y a protagonizar el juego con los pies, mucho antes de que eso fuera habitual.
Radicado en España en sus últimos años, se desempeñó como panelista televisivo en “El Chiringuito de Jugones”, donde se mantuvo fiel a su estilo frontal y polémico. En 2020 superó un cuadro grave de COVID-19, pero su salud se deterioró tras la muerte de su esposa, Nacha Nodar, en 2024. Una caída reciente derivó en una fractura de cadera, y complicaciones posteriores culminaron en una neumonía que resultó irreversible.
Gatti fue más que un arquero: fue un artista del fútbol, un showman bajo los tres palos y un hombre que vivió a su manera. El hincha lo recordará por siempre con una sonrisa. Descansá en paz, Loco. El fútbol te lleva en la memoria.
