Un aliciente han sido las lluvias que cayeron a fines de la semana pasada y estos días en Uruguay, logrando que las reservas casi nulas que quedaban y tanto se hacía eco en el resto del mundo, comenzaron a crecer, y al menos de momento ya son cinco días consecutivos de incremento.

Este lunes las reservas de Paso Severino crecieron por quinto día consecutivo. Según el reporte se ubicaron en 1.886.456 metros cúbicos, de un total de 70 millones de metros cúbicos de agua que puede alcanzar ese embalse. El domingo estaban en 1.565.255.

Las lluvias de los últimos días le dan aire y tiempo al gobierno de Luis Lacalle Pou, que estimaba que quedaba una semana de agua potable al país. Mientras tanto, y a contrarreloj, el gobierno construye un embalse que permita que la planta potabilizadora de Aguas Corrientes, desde la que se envía el recurso a la población de Montevideo, reciba agua bruta de mejor calidad. La idea de las autoridades es conectar el Río San José de forma directa con la cuenca del Santa Lucía, que es el principal afluente de Aguas Corrientes.

Desde mayo, el agua corriente que reciben más de 1,7 millones de habitantes de capital de Uruguay y su área metropolitana contiene más del doble de sodio permitido en la normativa local. Según las autoridades, se trata de una situación excepcional que regirá mientras no llueva lo suficiente para recomponer los niveles del embalse Paso Severino, que está ubicado sobre el río Santa Lucía y abastece a 60 % de la población del país.

A todo esto los presidentes de Uruguay, Luis Lacalle Pou, y de Argentina, Alberto Fernández, protagonizaron un nuevo contrapunto público. Montevideo rechazó la ayuda brindada por Buenos Aires tras fallidas negociaciones debido a la desconfianza y diferencias políticas.

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