
Lo que comenzó como una protesta para defender un humedal terminó convirtiéndose en uno de los mayores movimientos ciudadanos de Albania desde la caída del comunismo.
La llamada “Revolución de los Flamencos” nació a fines de mayo contra los proyectos de grandes desarrollos turísticos en la zona de Vjosa-Narta y la isla de Sazan, vinculados al empresario Jared Kushner, yerno de Donald Trump, y a Ivanka Trump. El conflicto puso en el centro del debate la protección de un ecosistema donde habitan flamencos y otras especies.
Pero la protesta rápidamente fue más allá del medio ambiente. Los manifestantes comenzaron a reclamar también la renuncia del primer ministro Edi Rama y cuestionaron el modelo de desarrollo turístico, la transparencia institucional y los cambios legales que permitieron avanzar sobre áreas protegidas.
Y el esperado repunte de septiembre finalmente llegó.
El 8 de septiembre, al cumplirse 100 días consecutivos de movilizaciones, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y la Policía cuando la marcha intentó llegar al Parlamento. Hubo detenidos y tensión en las calles de Tirana.
Las protestas continuaron durante septiembre. Incluso el 22 de septiembre, una delegación del Parlamento Europeo visitó Zvërnec para conocer el conflicto, aunque organizaciones ambientalistas denunciaron que el recorrido no permitió a los eurodiputados observar directamente las zonas donde comenzaron las obras.
Mientras tanto, el conflicto también llegó al mundo digital: organizaciones de derechos civiles denunciaron suspensiones masivas de cuentas vinculadas a las protestas en Meta, un episodio que generó pedidos de investigación ante la Unión Europea.
Más de tres meses después de su nacimiento, el flamenco continúa siendo el símbolo de una protesta que empezó defendiendo la naturaleza y terminó cuestionando el rumbo político y económico de Albania.
