
El mundo de la música rioplatense está de luto. Rubén “El Negro” Rada, una de las figuras más queridas e influyentes de la cultura uruguaya, murió este miércoles a los 83 años, luego de enfrentar una neumonía y sus complicaciones.
Cantante, compositor, percusionista, actor y creador de un estilo inconfundible, Rada dejó una huella enorme durante más de seis décadas de carrera. Su música rompió fronteras y fusionó como pocos el candombe, el rock, el jazz, el pop y los ritmos brasileños.
Nacido en 1943 en el Barrio Sur de Montevideo, cuna del candombe, comenzó su camino artístico desde muy joven y fue parte de grupos fundamentales como Los Hot Blowers, El Kinto, Tótem y Opa. Como solista construyó una obra inmensa, con más de 30 álbumes y canciones inolvidables como Mi país, Las manzanas y Muriendo de plena.
Su muerte generó una profunda conmoción en Uruguay y Argentina. Fito Páez lo despidió como “el gran caudillo del amor y la música, de la risa, el swing y la alegría”. David Lebón recordó a “un músico inmenso y un gran amigo”, mientras que Natalia Oreiro aseguró que Rada fue “lo más grande del Uruguay”.
También dejó su marca en la televisión, el cine y el doblaje, además de recibir en 2011 el Premio a la Excelencia Musical de los Grammy Latinos.
Y hoy una de sus canciones cobra un significado especial. En Muriendo de plena, Rada imaginaba su propia despedida sin tristeza: quería que lo velaran bailando una rica plena.
Se fue el hombre. Quedó la leyenda. Quedó el candombe, la risa, el swing y una música que seguirá haciendo bailar a generaciones enteras.
Buen viaje, Negro. Gracias por tanta alegría. ❤️🇺🇾🎶
