
España y Francia enfrentan una grave emergencia por incendios forestales que provocaron evacuaciones masivas, destruyeron viviendas y arrasaron miles de hectáreas en medio de una ola de calor, fuertes vientos y condiciones extremas de sequedad.
En España, los focos más graves se concentran en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila. En Madrid, los incendios de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias terminaron fusionándose en un único frente que ya había calcinado más de 12.000 hectáreas. La emergencia afectó a más de 50.000 personas, entre evacuados y confinados, mientras unas 20.000 personas fueron evacuadas de distintas localidades.
En Ávila, el incendio de Burgohondo arrasó al menos 6.000 hectáreas y dejó a unas 13.000 personas afectadas, entre 8.000 evacuados y 5.000 confinados. Las llamas también destruyeron parte de la Reserva Natural del Valle de Iruelas, hogar de una de las principales colonias de buitre negro de Europa, y amenazan el Valle del Tiétar.
Ante la magnitud de la crisis, el Gobierno español declaró la emergencia nacional y activó el Mecanismo Europeo de Protección Civil. La Unión Europea movilizó cuatro aviones Canadair, dos procedentes de Grecia y dos de Italia.
En Francia, los incendios también provocaron una situación dramática. En el suroeste del país, unas 67.000 personas fueron evacuadas por distintos focos. En la zona de Cap Ferret, las llamas arrasaron alrededor de 12.500 hectáreas, destruyeron 53 viviendas y un camping, y obligaron a cientos de personas a escapar incluso por vía marítima. Al menos 42 bomberos resultaron heridos.
La crisis deja una imagen preocupante: más de 90.000 personas evacuadas entre ambos países, miles de hectáreas destruidas y daños ambientales y materiales de enorme magnitud.
