La ‘Ndrangheta, una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo, tiene presencia en más de 40 países y controla el 80% del tráfico de cocaína en Europa, según un informe de expertos. Con una facturación anual cercana a los 70.000 millones de dólares, esta mafia calabresa ha extendido sus redes a nivel global, estableciendo alianzas con cárteles de droga sudamericanos y con otros grupos criminales internacionales.

Originaria de Calabria, en el sur de Italia, la ‘Ndrangheta comenzó en el siglo XIX con actividades como el robo de ganado, secuestros y extorsión. Sin embargo, hoy se ha transformado en una de las organizaciones más sofisticadas del crimen organizado, con negocios que abarcan desde el tráfico de drogas hasta la prostitución y el blanqueo de dinero. Se estima que la organización cuenta con 60.000 afiliados y más de 400 células operativas, muchas de ellas dentro y fuera de las fronteras italianas.

Su principal fuente de ingresos proviene del narcotráfico. Con conexiones estrechas con cárteles sudamericanos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en México y el Primeiro Comando da Capital (PCC) en Brasil, la ‘Ndrangheta es responsable de un porcentaje significativo del tráfico de cocaína a nivel global. La organización utiliza puertos estratégicos como el de Gioia Tauro, en Italia, para recibir cargamentos de droga provenientes de Sudamérica, lo que le ha permitido evadir los controles aduaneros mediante redes de corrupción local.

Además de su influencia en Europa, la mafia calabresa ha logrado expandirse en América Latina. En países como Argentina, Brasil y Uruguay, se han producido detenciones de miembros de la organización, lo que evidencia su creciente presencia en la región. Uno de los casos más notorios fue la captura de Rocco Morabito, considerado el «embajador» de la ‘Ndrangheta en Sudamérica, quien estuvo prófugo durante años antes de ser arrestado en Brasil y extraditado a Italia en 2022.

La estructura de la ‘Ndrangheta es única, ya que se organiza en «ndrine», clanes familiares que son el núcleo central de sus operaciones. Estos lazos de sangre hacen que la organización sea extremadamente difícil de desmantelar, ya que los miembros mantienen una fidelidad inquebrantable, regida por la ley del silencio, conocida como «omertà». A su vez, su capacidad para infiltrar sistemas económicos, sociales y políticos le permite mantener un control territorial a nivel local e internacional.

Con el avance de las investigaciones, las autoridades internacionales siguen de cerca las operaciones de la ‘Ndrangheta. A pesar de los esfuerzos para desmantelar sus redes, la organización continúa siendo una de las principales amenazas en el crimen organizado global.

La historia de la ‘Ndrangheta pone de manifiesto cómo una organización criminal, con una sólida estructura y profundas raíces familiares, puede crecer hasta convertirse en un actor clave en el tráfico internacional de drogas, desafiando las fronteras nacionales y dejando una huella de violencia y corrupción en su paso.

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