
De Everest a Galaxia y Toro: más de 29 mil personas en el país tienen nombres que aparecen una sola vez en los registros
Cada vez más familias argentinas están dejando atrás los nombres tradicionales y eligiendo opciones únicas, originales e incluso extravagantes para sus hijos. De acuerdo con registros del RENAPER (Registro Nacional de las Personas), más de 29 mil argentinos tienen nombres que fueron registrados una sola vez en los últimos 100 años.
Los nombres clásicos como Juan, María, José o Ana siguen liderando los rankings de popularidad, pero en paralelo se ha desarrollado una fuerte corriente que apuesta por nombres que destaquen por su singularidad, creatividad o valor simbólico.
Entre los casos más llamativos está Everest, un nombre que solo fue registrado cuatro veces en toda la historia argentina. Inspirado en la montaña más alta del mundo, evoca grandeza, esfuerzo y superación. Su rareza lo convierte en una especie de mito dentro del registro civil.
🌌 Nombres que parecen salidos de otro mundo
En provincias como Córdoba y en la Ciudad de Buenos Aires, los nombres poco comunes se han multiplicado. Algunos ejemplos documentados en los últimos dos años incluyen:
- Inspirados en el universo y la naturaleza: Galaxia, Júpiter, Nube, Bambú, Lobo, Menta, Mariposa, Oro
- Con nombres de celebridades o figuras históricas: Beckham, Cleopatra, Tesla, Ramsés, Thor
- Lugares geográficos o exóticos: Brooklyn, Ibiza, África, Asia, Andes, Olimpo, Venecia
- Conceptuales o emocionales: Felicidad, Magia, Pasión, Bohemia, Acuarela, Love, Princess
“Cada vez más padres buscan que sus hijos tengan un nombre único, que refleje una idea, un valor o una emoción personal”, explican desde el organismo de registros civiles. La elección de un nombre se ha vuelto una forma de expresión, más allá de las raíces familiares o culturales.
⚖️ Lo que permite (y lo que no) la ley argentina
Aunque la libertad de elección es amplia, el Código Civil establece que no se pueden usar nombres que sean ridículos, ofensivos o que afecten la dignidad de la persona. Si bien no hay una lista cerrada de nombres prohibidos, los oficiales del Registro Civil pueden rechazar una inscripción si el nombre propuesto genera dudas razonables.
Aun así, muchos nombres que parecerían “excesivos” logran ser aceptados, especialmente si no se consideran despectivos.
👶🏻 El caso insólito de Anélide
No todos los nombres únicos son producto de la creatividad. En 1925, un inmigrante italiano intentó inscribir a su hija como Ana Elida, pero su español italianizado («cocoliche») y la falta de atención de un empleado estatal derivaron en un error: Anélide.
Ese nombre quedó registrado oficialmente y nunca más se volvió a utilizar en el país. La mujer, que vivió hasta 2019, nunca se sintió cómoda con su nombre y optó por hacerse llamar Nélida. Su historia es una muestra de cómo los accidentes también pueden generar rarezas en los archivos del Renaper.
📊 Una nueva forma de construir identidad
La tendencia hacia nombres únicos responde a múltiples factores: el deseo de originalidad, la influencia global, la ruptura con tradiciones religiosas o familiares, y la búsqueda de una identidad más personal desde el nacimiento.
En un país donde alguna vez se eligió llamar Angustias a las hijas por devoción religiosa (nombre que no se registra desde hace más de 70 años), hoy predominan nombres que evocan alegría, libertad, belleza o fuerza.
Mientras tanto, el Registro Nacional continúa sumando nuevas y excéntricas incorporaciones a su base de datos, dejando en claro que en Argentina, la imaginación también se escribe en el DNI.
