
Hoy, 8 de agosto, se conmemora el nacimiento de Jorge Cafrune, figura emblemática del folclore argentino, cantor popular, difusor de la cultura criolla y símbolo de resistencia artística frente a la censura y la represión.
Nacido en 1937 en Perico, Jujuy, Cafrune —conocido como “El Turco”— forjó una carrera musical que trascendió los escenarios para convertirse en una expresión viva del pueblo argentino. Con su inconfundible presencia gaucha y su voz profunda, recorrió el país a caballo, guitarra en mano, llevando zambas, milongas y tonadas a cada rincón del territorio.
Más allá de su talento musical, fue un puente entre generaciones: descubrió y apadrinó a Mercedes Sosa en Cosquín, llevó por primera vez al festival a artistas como José Larralde y Los Olimareños, y apostó por la canción social en tiempos de dictadura. Su interpretación de temas como Zamba de mi esperanza y El orejano se convirtió en una bandera para muchos, aunque también le valió la censura y persecución del régimen militar.
Cafrune murió en circunstancias nunca esclarecidas el 1 de febrero de 1978, tras ser atropellado por una camioneta mientras realizaba una travesía a caballo rumbo a Yapeyú, Corrientes, como parte de un homenaje a José de San Martín. Tenía apenas 40 años.
Hoy, a 88 años de su nacimiento, la figura de Jorge Cafrune sigue viva en la memoria colectiva del pueblo. Su voz aún resuena en las peñas, en los discos que giran, en las guitarras de los jóvenes que aprenden sus canciones, y en cada rincón del país donde alguien decide seguir cantando aunque lo quieran callar.
Porque como decía él mismo:
«Yo no soy cantor porque sí. Tengo mis razones.»
