La despedida de Tomás Orihuela en Córdoba estuvo marcada por el dolor, la tensión y un pedido claro: paz para que avance la justicia.

Este jueves, familiares, amigos y vecinos acompañaron el cortejo fúnebre del joven de 19 años desde barrio Alto General Paz hasta el Cementerio Parque Catedral. La caravana incluyó autos, motos y colectivos, en medio de lágrimas, abrazos y el ruido constante de motores, en una escena atravesada por la conmoción.

Durante la despedida, la madre de Tomás hizo un llamado urgente a frenar la violencia tras los graves incidentes ocurridos el día anterior en Bajo Pueyrredón. “Por el amor de Dios les pido que no hagan quilombo, quiero despedir a mi hijo en paz”, expresó entre lágrimas. Su mensaje buscó separar el reclamo de justicia de los enfrentamientos con la policía.

El sepelio se realizó bajo un fuerte operativo de seguridad, luego de una jornada previa con disturbios, quema de cubiertas, enfrentamientos, detenidos y policías heridos. Las autoridades confirmaron que la presencia policial continuará para evitar nuevos episodios de violencia.

La muerte de Orihuela sigue bajo investigación. Según la autopsia preliminar, el joven falleció por “asfixia mecánica por ahorcadura” dentro de una celda de la Comisaría 6ª, lo que apunta a un posible suicidio. Sin embargo, la familia rechaza esta hipótesis y exige que se investigue si hubo instigación al suicidio o irregularidades en su detención.

La causa judicial avanza con pericias clave, incluyendo el análisis de los celulares del personal policial que estaba de guardia al momento del hecho. Mientras tanto, el entorno del joven insiste en que el foco debe estar en esclarecer lo ocurrido.

En medio del duelo, el pedido de su madre resume el clima que atraviesa al barrio: justicia, pero sin más violencia.

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