
Contra todo pronóstico y sin los nombres rutilantes de temporadas anteriores, el Paris Saint-Germain clasificó por segunda vez en su historia a la final de la UEFA Champions League tras vencer 2-1 al Arsenal en el Parque de los Príncipes. Bajo el mando de Luis Enrique, el conjunto parisino construyó un equipo sólido, comprometido y lleno de nuevas figuras, entre las que destaca con fuerza el nombre del ecuatoriano Willian Pacho, convertido en pilar absoluto de la zaga francesa.
El defensor de 23 años, que nunca antes había disputado la Liga de Campeones, no solo se ganó un lugar como titular, sino que ha sido indiscutible en los 16 partidos de la campaña continental del PSG. Su fiabilidad, lectura de juego y capacidad física lo han elevado al estatus de líder defensivo en un equipo que ha eliminado a gigantes como Liverpool, Aston Villa y ahora al Arsenal de Mikel Arteta.
En la vuelta de semifinales, un PSG pragmático pero efectivo supo aprovechar los errores rivales y resistir los embates londinenses gracias, una vez más, a una actuación estelar de Gianluigi Donnarumma, figura clave en momentos decisivos del torneo. Los goles de Fabián Ruiz y Achraf Hakimi sellaron el boleto a la final de Múnich, donde enfrentarán al Inter de Milán el próximo 31 de mayo.
Luis Enrique, quien ya conquistó la Champions en 2015 con el FC Barcelona, vive su segunda final continental como entrenador. Su proceso en el PSG ha sido una historia de reconstrucción humana y deportiva: “La vida me ha dado un equipo que cree en el trabajo, en el esfuerzo. Esto es de ellos”, declaró emocionado tras el triunfo.
Con Pacho como símbolo de una generación joven y ambiciosa, Ecuador celebra también. Su central es ya una realidad en el fútbol europeo y una inspiración para una nación que ve cómo sus futbolistas se consolidan en la élite.
Ahora, el PSG sueña con sacarse la espina de 2020 y levantar por primera vez en su historia la Orejona.
