El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo el martes que la situación en Irán es «crítica» y describió un endurecimiento de la respuesta de las autoridades a las protestas que se saldaron con más de 300 muertos en los últimos dos meses, iniciadas por la muerte de la joven Mahsa Amini.

Amini, de 22 años, murió el 16 de septiembre en un hospital de Teherán luego de haber sido detenida tres días antes por la policía de la capital iraní por llevar mal puesto el velo con que las mujeres deben cubrirse la cabeza y el pecho en Irán en cumplimiento de las leyes islámicas.

Las autoridades dijeron que murió de causas naturales por una patología preexistente, pero su familia afirma que era una joven sana y tiene sospechas de que fue golpeada por la policía.

La muerte de Amini, además de las protestas en las calles, desató otras en las redes, a las que cientos de mujeres iraníes subieron imágenes de ellas mismas sin velo e incluso cortándose el pelo.

El portal de noticias Human Rights Activits New Agency (Hrana) estima que más de 15.000 personas pasaron a disposición policial, temporalmente o hasta el momento, desde el estallido de las protestas.

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