
Cada año, el 9 de julio se celebra en toda la Argentina el Día de la Independencia. Esta fecha recuerda la jornada histórica en la que, en 1816, un grupo de representantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata firmó el acta que declaró la ruptura definitiva con la monarquía española.
La independencia argentina no fue un hecho aislado. Europa atravesaba años de fuertes conflictos. En 1808, Napoleón Bonaparte invadió España y debilitó la autoridad de la corona sobre sus colonias americanas. Aunque hacia 1816 el rey Fernando VII había recuperado el trono, su deseo de reconquistar los territorios perdidos motivó a los patriotas americanos a acelerar el proceso emancipador.
Al mismo tiempo, las ideas de la Ilustración, junto con los ejemplos de las revoluciones de Estados Unidos y Francia, inspiraban a los líderes criollos. Las Provincias Unidas sabían que necesitaban una declaración formal para legitimarse ante el mundo y continuar la lucha por la libertad.
En ese contexto, se convocó al Congreso General Constituyente en la ciudad de San Miguel de Tucumán, elegida por su ubicación estratégica y neutral. Las sesiones comenzaron el 24 de marzo de 1816, en la casa de doña Francisca Bazán de Laguna, hoy conocida como la Casa Histórica de la Independencia.
Participaron 33 diputados en representación de diversas provincias del antiguo Virreinato del Río de la Plata. Algunas regiones como Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental no estuvieron presentes, debido a conflictos con el gobierno central de Buenos Aires. Aun así, el Congreso siguió adelante con una misión clara: definir el rumbo político del territorio.
Tras meses de debates, el 9 de julio de 1816 se leyó y aprobó el acta que proclamaba a las Provincias Unidas en Sudamérica como una nación libre e independiente del rey de España y de toda dominación extranjera. El documento fue firmado por 29 diputados. La pregunta clave la realizó el presidente del Congreso, el sanjuanino Francisco Narciso de Laprida:
“¿Queréis que las Provincias de la Unión sean una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?”
La respuesta fue unánime.
La declaración de 1816 fue mucho más que un acto simbólico. Representó el compromiso de los pueblos de construir un nuevo orden político basado en la libertad, la soberanía y la justicia. El acta incluso fue traducida al quechua y al aymará, en un gesto de reconocimiento a las culturas originarias del territorio.
Hoy, a 209 años de aquella decisión histórica, el Día de la Independencia sigue siendo una de las efemérides más importantes del país. La Casa Histórica de Tucumán, convertida en museo y declarada monumento nacional, es escenario cada año de los actos oficiales y celebraciones patrias que honran a quienes forjaron los cimientos de la Argentina.
Con fervor patriótico y una masiva participación ciudadana, la Argentina conmemoró este martes el 209º aniversario de la Declaración de la Independencia, firmada el 9 de julio de 1816 por el Congreso de las Provincias Unidas en la histórica Casa de Tucumán.
El acto central fue encabezado por el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y la intendente Rossana Chahla, quienes participaron de la tradicional Vigilia frente al solar donde se selló la emancipación del dominio español. Debido a condiciones climáticas adversas, el presidente Javier Milei no pudo asistir al evento.
A la medianoche, el Himno Nacional Argentino fue entonado con emoción por la Banda de Música de los Infernales de Güemes, mientras miles de personas se congregaban frente a la Casa Histórica, decorada especialmente para la ocasión. Luego se realizó un homenaje a los congresales de 1816 y un gran espectáculo musical con artistas populares como Soledad Pastorutti, Palito Ortega y el Chaqueño Palavecino.
Los festejos continuaron durante la mañana del miércoles con el izamiento de la bandera en Plaza Independencia, un chocolate patrio y el solemne Tedeum en la Iglesia Catedral, oficiado por el arzobispo Carlos Sánchez. El cierre estuvo marcado por un desfile cívico-militar sobre la avenida Soldati, con delegaciones escolares, fuerzas de seguridad y agrupaciones tradicionalistas.
