La sífilis volvió a convertirse en una preocupación sanitaria en Argentina. Durante 2025 se notificaron 46.799 casos, la cifra más alta desde que existen registros oficiales. El 76% de los diagnósticos correspondió a personas de entre 15 y 39 años, con un impacto especialmente marcado entre los adultos jóvenes.

Especialistas atribuyen este crecimiento a una combinación de factores: una mayor circulación de la infección, la disminución en el uso del preservativo, la reducción de campañas de prevención y una mejora en las estrategias de detección que permite identificar más casos.

En Córdoba, el reconocido infectólogo Miguel Díaz advirtió que la enfermedad «nunca desapareció» y que el incremento de casos se observa desde hace varios años. Además, alertó sobre la falta de acceso a preservativos distribuidos por Nación y la necesidad de fortalecer la educación sexual, la prevención y el diagnóstico temprano.

A pesar de este escenario, el especialista destacó que la provincia cuenta con un programa de VIH e Infecciones de Transmisión Sexual con presupuesto propio, una red provincial de atención y el Laboratorio Central, lo que permite garantizar diagnósticos y tratamientos, aunque Córdoba debió asumir parte del suministro de preservativos ante la disminución de los envíos nacionales.

La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. Detectada a tiempo, tiene cura mediante tratamiento con penicilina. Sin embargo, si no se trata puede provocar graves complicaciones que afectan el sistema nervioso, el corazón y otros órganos.

Las autoridades sanitarias insisten en reforzar las medidas de prevención: uso correcto del preservativo, realización periódica de testeos y consulta médica ante cualquier síntoma o práctica de riesgo. El diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno son las herramientas más efectivas para frenar el avance de esta enfermedad.

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