Talleres sigue sumando preocupaciones en su campaña en la Copa de la Liga. En una noche lluviosa y con la hinchada cargando de frustración, el equipo de Alexander Medina volvió a caer en el Estadio Kempes, esta vez ante Tigre, por 2-1. El equipo albiazul no solo sufrió la derrota, sino que también vivió un momento de tensión con los fanáticos, quienes no dudaron en expresar su enojo a través de silbidos y reproches. Lo más llamativo fue la actitud de los jugadores, que se retiraron al vestuario sin saludar a la hinchada, algo que generó aún más malestar en los seguidores del club.

El partido comenzó con Talleres tomando el control de la posesión del balón. Los albiazules dominaron el primer tiempo, pero una falta de contundencia les jugó en contra. El delantero David Romero, a préstamo en Tigre, aprovechó un error de Gastón Benavídez para abrir el marcador, algo que no dejó contento al público local. Sin embargo, el equipo de Medina logró igualar con un gol de Benavídez, quien se redimió de su error. A pesar de las ocasiones generadas, el primer tiempo concluyó 1-1.

A pesar de la lucha, Talleres no pudo mantener el nivel en la segunda mitad. Con la lluvia arremetiendo, Tigre se mostró más efectivo. En el minuto 20, Alfio Oviedo aprovechó una desorganización defensiva de Talleres y puso el 2-1 para la visita. El equipo de Medina, que había comenzado bien, se mostró ansioso y errático, perdiendo la claridad necesaria para buscar el empate.

El entrenador uruguayo, Alexander Medina, analizó la derrota tras el partido. «Dominamos completamente el primer tiempo, tuvimos las situaciones para ponernos en ventaja, pero nos faltó contundencia», afirmó. También reconoció que el equipo mostró ansiedad en la segunda parte, lo que afectó el rendimiento. «Nos vamos con bronca porque queríamos ganar, pero el equipo generó muchas oportunidades», agregó.

El técnico también hizo referencia a la importancia de mejorar psicológicamente para la final de la Supercopa Internacional contra River. «Es una finalísima. Tenemos que estar a la altura del rival», remarcó.

Con esta derrota, Talleres acumula cinco partidos consecutivos sin ganar como local, una racha que no ocurría desde 2009. Los hinchas, que se habían mojado y cantado durante todo el partido, se sintieron profundamente decepcionados por la falta de reacción de los jugadores. El ambiente en el Kempes se tornó tenso, con silbidos que marcaron el descontento de la gente. La actitud de los jugadores al irse sin saludar a los hinchas se interpretó como una falta de respeto.

Con la derrota ante Tigre aún fresca, Talleres ahora se prepara para afrontar una final clave contra River por la Supercopa Internacional. A pesar de los problemas que arrastra en la Copa de la Liga, la final contra el campeón de la Copa de la Liga podría ser el partido que marque un antes y un después en la temporada del equipo.

El hincha albiazul espera que, por lo menos, el equipo se levante para esa cita y que los errores de la Copa de la Liga no se repitan en lo que será un encuentro único y determinante.

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