Cada año, los líderes mundiales están reunidos en Nueva York en el llamado Debate General para tomarle el pulso a la situación internacional. Es una tradición que se remonta a los orígenes de la Organización, que echó a caminar en 1945, con el primer Debate celebrado un año más tarde.

Y cada año, hablan de los temás más acuciantes del momento. Por ejemplo, este año se espera que hablen, entre otros asuntos, de Gaza y toda la crisis en Oriente Medio, así como del aumento del nivel del mar, la resistencia de ciertas enfermedades a los antibióticos, las armas nucleares y nuestro futuro.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, habló sobre la desigualdad a los líderes mundiales: «Para ilustrar la inmensa disparidad mundial, citó que el 1% más rico de la población posee el 43% los activos financieros mundiales, mientras que a nivel nacional, algunos gobiernos agravan las desigualdades al otorgar enormes beneficios fiscales a las corporaciones y a los ultrarricos, al tiempo que descuidan las inversiones en salud, educación y protección social».

Para algunos, como el presidente argentino, Javier Milei, será su primera Asamblea General, para otros, como el de Estados Unios, Joe Biden, la última.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, será el primer Estado miembro de la ONU que suba al estrado para dar comienzo al debate general anual.

Estamos llegando al final del primer cuarto del siglo XXI con una ONU cada vez más desfasada y paralizada. Es hora de reaccionar frente a esa situación y adaptarla a su condición de organización mundial de hoy, dijo el presidente de Brasil ante el pleno de la Asamblea General.

Tras señalar que esta es su cuarta Asamblea General y la última, Biden bromea sobre su edad («fui elegido senador en 1972. Lo sé, parece que tengo 40 años», y recuerda que ha habido otros momentos difíciles en la humanidad, desde la guerra de Vietnam y la Guerra Fría, hasta la pandemia y el cambio climático.

Uno de los asuntos que va a acaparar la atención en la Asamblea General es la inteligencia artificial y la necesidad de ponerla al servicio de las sociedades.

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