En una emotiva ceremonia realizada en el Anfiteatro José Hernández, la Comisión Directiva del Festival Nacional de Doma y Folklore entregó una cifra histórica de $2.199.440.551,56 a las escuelas asociadas a la organización, consolidando el compromiso social del evento más importante de la región.

Como cada año, el 50% de lo recaudado en el festival fue destinado a instituciones educativas, una decisión tomada por la asamblea que incluso permite elevar ese porcentaje hasta el 60%. La distribución de los fondos se realiza combinando partes iguales y criterios proporcionales según la matrícula de cada escuela.

Más escuelas se suman en 2025

Durante el acto, se anunció que en la próxima edición del festival, en 2025, dos nuevas escuelas se incorporarán como beneficiarias, elevando a 24 el número total. Estas instituciones recibirán un porcentaje creciente del fondo durante sus primeros cuatro años, hasta alcanzar el nivel de las demás.

Cultura, homenajes y un cierre a puro folklore

La jornada comenzó con proyecciones institucionales y la participación del Ballet Martín Fierro, seguido por la interpretación del Himno Nacional a cargo de Loy Carrizo. El presidente del festival, Juan Ignacio López, y la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto, destacaron el esfuerzo colectivo detrás del evento y firmaron un convenio para refaccionar la sala de transformadores del anfiteatro.

También se rindió homenaje a figuras destacadas como Néstor Ramello y Nico Membriani, así como a expresidentes de la comisión organizadora, medios de comunicación y sponsors. En nombre de la ciudad, el intendente Federico Zárate entregó una placa conmemorativa al presidente del festival.

El espectáculo final tuvo como protagonista al Chaqueño Palavecino, acompañado por Lucio Rojas, Nicolás Sattler (Q’Lokura), Facundo Toro, Paquito Ocaño, Lautaro Rojas y Efraín Colombo, en una presentación que unió distintos estilos y generaciones del folklore argentino.

La noche concluyó pasada la 1 de la madrugada con la presentación del logo oficial de la 60ª edición del festival y el tradicional sonido del clarín, símbolo del inicio de una nueva etapa para este evento emblemático que une cultura, tradición y educación.

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