La etapa final del Dakar, entre Al-Holuf y Dammam (Arabia Saudí), con 281 kilómetros de enlace y 136 de especial, se preveía rápida, junto a la playa, con algo de tierra, mucha arena y un pequeño tramo por un lago seco.

Lo más emocionante fue la definición en motos donde el argentino Kevin Benavides se consagró campeón del Dakar por segunda vez, aventajando tan sólo por 42 segundos al australiano Toby Price. El salteño se convierte en el primer piloto en motos que gana dos Touareg con marcas diferentes, antes con Honda, en esta oportunidad con KTM.

En coches el príncipe qatarí Nasser Al Attiyah ganó de punta a punta su quinto Dakar, sacó ventaja en la primer semana en la que fueron quedando en el camino sus rivales y en la segunda reguló con tranquilidad. Destacado el segundo puesto del francés Sebastién Loeb, quien luego de estar prácticamente afuera de competencia en la segunda jornada comenzó a volar y a no dar nada por perdido, la segunda semana fue absolutamente suya, pero la ventaja que había sacado desde el inicio Al Attiyah se hizo imposible, y pese a volar, literalmente, por las dunas, el francés quedó a una hora 20 minutos del campeón.

En quads el francés Alexandre Giroud revalidó el título, su estrategia fue correr lo más fuerte posible desde el inicio y la segunda semana reguló, tuvo un susto en la antepenúltima etapa pero pudo llegar y cambiar motor para las dos jornadas que faltaban. El argentino Francisco Moreno Flores terminó segundo, era el único competidor que pudo hacerle sombra, finalizó a 43 minutos.

En prototipos ligeros T3 el estadounidense Austin Jones consiguió su segundo Touareg, aunque el año pasado lo había logrado en SSV (T4). La última jornada del Dakar 2023 tuvo un sorprendente final en vehículos de serie modificados (SSV) con el triunfo en la general para el joven polaco Eryk Goczal (Energylandia) el más joven del Dakar y acaba de conseguir un título. La alegría del polaco contrastó con la decepción del lituano Rokas Baciuska (Red Bull), que perdió el título en los kilómetros finales de la especial.

Más tranquilo fue el final en camiones donde el holandés Janus Van Kasteren (Iveco) aprovechó la ausencia de los grandes dominadores de este siglo, los rusos de Kamaz (al no condenar la guerra en Ucrania), y el abandono del checo Ales Loprais (Praga) que abandonó cuando lideraba la competencia y atropelló a un aficionado italiano que sacaba fotos desde una duna.

Fue un Dakar tremendo donde el desierto se cobró el abandono de grandes competidores, y donde los argentinos pese a sus limitaciones financieras pudieron estar presentes y desandar por los desafíos que les reparó las dunas arábigas.

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