Néstor Soto, responsable del femicidio de la joven Catalina Gutiérrez, fue condenado a prisión perpetua tras un juicio que estremeció a la comunidad cordobesa. La condena, emitida este miércoles en el Tribunal N°11 de los Tribunales II de Córdoba, fue unánime entre los jurados populares, quienes coincidieron en que el crimen de la joven fue un acto de violencia de género premeditado y cruel.

Catalina Gutiérrez, de 23 años, estudiante de arquitectura, fue asesinada el 17 de julio de 2024. La joven había llegado a la casa de Soto para asistir a una reunión con amigos, pero nunca llegó a ese encuentro. La fiscalía demostró que Soto la golpeó y estranguló en su hogar, antes de trasladar su cuerpo en un Renault Clio, intentando destruir las pruebas al prender fuego el vehículo. Sin embargo, el intento de incinerar el automóvil no tuvo éxito, lo que permitió a las autoridades descubrir la escena del crimen.

Durante el juicio, se reveló que Soto había practicado maniobras de estrangulamiento con la víctima antes de asesinarla, un claro indicio de premeditación. La defensa del acusado intentó restar gravedad al caso, afirmando que no se trataba de un femicidio, sino de un homicidio simple. No obstante, el tribunal rechazó este argumento y calificó el crimen como femicidio, resaltando la violencia de género como un factor determinante.

El fiscal Marcelo Sicardi, en su alegato, describió a Soto como un “lobo con piel de cordero” y aseguró que su comportamiento fue el de un hombre manipulado por sus celos y obsesión. Los padres de Catalina, presentes en la sala, expresaron su dolor y rechazo ante la actitud del acusado, quien, en su última intervención, intentó pedir perdón a la familia, aunque fue duramente descalificado por ellos.

El veredicto fue recibido con un sentimiento de alivio por parte de los padres de Catalina, quienes, si bien satisfechos con la condena, continúan enfrentando el dolor por la pérdida irreparable de su hija. «Mi hija está en un cajón por culpa tuya», fueron las palabras de Eleonora Vollenweider, madre de Catalina, dirigidas directamente a Soto durante la última audiencia.

Este fallo refuerza el compromiso de la justicia de Córdoba en la lucha contra la violencia de género y envía un mensaje claro de cero tolerancia hacia estos crímenes. La condena perpetua a Soto asegura que no tendrá oportunidad de volver a la sociedad durante muchos años, al mismo tiempo que la familia de Catalina Gutiérrez obtiene, al menos, una medida de justicia.

El caso de Catalina ha servido como un recordatorio doloroso de la necesidad urgente de erradicar la violencia machista y de seguir impulsando políticas de prevención y acompañamiento para las víctimas de violencia de género en el país.

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