
Este fin de semana se llevó a cabo la 66º edición del Padre de Festivales en Dean Funes que tuvo de todo y para todos los gustos. La jornada del domingo estuvo colmada de personas donde el grupo Destino San Javier fue la mayor atracción pero no la única.
El viernes era la primer jornada y todo marchaba bien, la monta hacía sus estragos en esa lucha entre equinos y gauchos, pero cuando llegó la celebración de inicio oficial del festival, presentado por la voz de los festivales, Andrés Bolletta, surgió una tormenta eléctrica que truncó la fiesta chayera que se esperaba con Sergio Galleguillo, la música de Nati Pastorutti y el resto de artistas que figuraban en la grilla.
Es increíble que aquella maldición gitana desatada hace varias décadas atrás aún persigue a este festival y que ha ido cambiando de fechas esquivando tormentas, pero pareciera que fuera en vano. Una lástima porque la convocatoria era multitudinaria. Esta fecha va a ser reprogramada a confirmar.

El sábado el Anfiteatro Municipal Fuhad Cordi era un lodazal por lo que se suspendió la monta y se llevaron a cabo destrezas gauchas. El show musical fue tremendo en otra noche donde la gente le demostró su cariño a Francisco Benítez que tiene una luz particular con una voz tremenda. Pero la noche iba a ser brava, porque el barro pasaba desapercibido con lo que generaron los artistas del momento en el folklore: Lázaro Caballero y Paquito Ocaño. El Dani Guardia cerró la jornada con un baile que alcanzó el alba.
Este festival, primer pregón cancionero del país, es hermoso desde donde se lo mire, porque desde temprano cuando uno va viajando por los pueblos ve a gente esperando en la ruta para llegar al festival, este espacio que defiende las tradiciones, y como dijo Lázaro Caballero contradiciendo a Demi Carabajal, «el folklore está más fuerte que nunca», y así lo hemos comprobado viendo a nenitos practicar malambo, niñas bailando zambitas, jóvenes vestidos con trajes típicos gauchescos, y a miles de personas coreando las letras de los cantores.

