
Una ola de furia juvenil sacude a Nepal. El país atraviesa su peor crisis política y social en décadas, después de que al menos 25 personas murieran durante violentas protestas encabezadas por jóvenes de la Generación Z, que tomaron las calles para denunciar la corrupción gubernamental y la reciente prohibición de redes sociales.
El epicentro de la revuelta fue Katmandú, donde miles de manifestantes desafiaron el toque de queda, rompieron barricadas e irrumpieron en el Parlamento, al que posteriormente incendiaron junto con otras sedes gubernamentales. La residencia del primer ministro y casas de varios exmandatarios también fueron atacadas y destruidas.
Ante el caos, el primer ministro Khadga Prasad Sharma Oli presentó su renuncia este martes, mediante una carta dirigida al presidente Ram Chandra Poudel, en la que afirmó que dejaba el cargo “para permitir que el país avance hacia soluciones políticas”.
📱 La chispa: el bloqueo de redes sociales
La crisis estalló luego de que el Gobierno bloqueó plataformas como TikTok, Facebook e Instagram, por no registrarse ante el Ministerio de Comunicación, en cumplimiento de una nueva ley. Aunque la medida fue revertida tras la presión pública, el descontento ya había prendido la mecha.
Las protestas comenzaron de forma pacífica la semana pasada, pero se tornaron violentas tras la represión policial. Según testigos, las fuerzas de seguridad utilizaron cañones de agua, gases lacrimógenos y fuego real, lo que aumentó la indignación ciudadana.
🕊️ Reacciones y condenas
Organismos internacionales, como Naciones Unidas y Amnistía Internacional, han condenado enérgicamente la represión. “Estamos conmocionados por los asesinatos y las lesiones sufridas por los manifestantes”, señaló la ONU, que pidió una investigación rápida y transparente y llamó al respeto de la libertad de expresión y reunión pacífica.
🔥 Víctimas y violencia contra líderes políticos
Entre los fallecidos se encuentra Rajyalaxmi Chitrakar, esposa del ex primer ministro Jhalanath Khanal, quien murió quemada tras el incendio de su vivienda. La ministra de Exteriores, Arzu Rana Deuba, también fue agredida en su domicilio, según confirmaron fuentes oficiales.
El Parlamento, el Palacio de Singha Durbar y varias residencias de líderes políticos han sido incendiados por manifestantes que acusan a la élite de años de corrupción, mala gestión económica y censura.
🧩 Crisis institucional
La renuncia de Oli se produjo después de la dimisión de cinco ministros y de 20 diputados del partido Rastriya Swatantra Party (RSP), quienes afirmaron que el Parlamento “ha perdido legitimidad” y propusieron la creación de un gobierno civil interino.
Analistas advierten que Nepal se encuentra en un momento crítico, sin un liderazgo claro y con una juventud decidida a forzar un cambio estructural.
🔮 ¿Y ahora qué?
A pesar del levantamiento del bloqueo a las redes sociales y la renuncia del primer ministro, la tensión no ha disminuido. El país se enfrenta a una profunda crisis de gobernabilidad, con instituciones debilitadas y una ciudadanía joven que ya no teme tomar las riendas del destino político nacional.
