El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una ola de críticas tras declarar que sostuvo una conversación con el presidente ruso, Vladimir Putin, sobre la posible entrega de misiles de crucero Tomahawk a Ucrania, antes de su reunión con el presidente ucraniano Volodímir Zelensky.

Durante un intercambio informal con periodistas a bordo del Air Force One, Trump aseguró: «Quizás le diga [a Putin]: ‘Escucha, si esta guerra no termina, voy a enviarles Tomahawks'», en referencia al conflicto en Ucrania. Las declaraciones llegaron días después de una llamada telefónica entre ambos líderes, y justo antes de que Trump reciba a Zelensky en Washington para discutir una nueva fase de asistencia militar.

Aunque no está claro si Trump solicitó explícitamente la opinión de Putin antes de tomar una decisión sobre los misiles, el momento y el contenido de la conversación despertaron duras críticas desde sectores del Congreso y del Pentágono, que acusan al expresidente de dar señales confusas sobre la política exterior estadounidense y de ceder terreno diplomático a Moscú.

“¿Intentó Putin disuadirlo de vender misiles Tomahawk?”, preguntó un reportero.
“Claro. ¿Crees que va a decir ‘por favor, vendan Tomahawks’?”, respondió Trump con sorna, sin negar la influencia del líder ruso en el proceso.

Un envío limitado y de alto riesgo

Según fuentes del Departamento de Defensa, Estados Unidos evalúa la posibilidad de enviar un lote reducido de entre 20 y 50 misiles Tomahawk a Ucrania. Aunque el arsenal estadounidense supera los 4.000 misiles de este tipo, expertos advierten que una entrega tan limitada podría tener un impacto táctico reducido, pero consecuencias diplomáticas de gran calado.

El Kremlin ya ha reaccionado con firmeza. El presidente Putin advirtió que el envío de misiles Tomahawk a Kiev sería considerado un «paso hostil» que «incrementará los riesgos en Europa y en el mundo», según declaraciones recogidas por la agencia estatal TASS. Moscú también señaló que tal medida “dañará irreparablemente” las relaciones bilaterales con Washington.

Ucrania espera y presiona

Desde Kiev, el presidente Zelensky sigue presionando a la administración estadounidense para obtener armamento de largo alcance que permita frenar el avance ruso y atacar objetivos estratégicos dentro del territorio ruso. Los misiles Tomahawk, con un alcance de más de 1.600 kilómetros, pondrían bajo amenaza directa a bases aéreas y centros logísticos profundos en territorio ruso.

“El momento para actuar es ahora. Cada día que pasa sin misiles de largo alcance, Ucrania pierde vidas y terreno”, dijo un asesor presidencial ucraniano en condición de anonimato.

Polémica política en Washington

La revelación de que Trump discutió el tema con Putin antes de cualquier decisión pública ha levantado preocupaciones sobre su enfoque hacia Rusia y su historial de cercanía con el Kremlin. Legisladores demócratas e incluso algunos republicanos han expresado inquietud por lo que consideran una política exterior improvisada y centrada en relaciones personales.

“El hecho de que Trump hable primero con Putin antes que con nuestros aliados o con el Congreso sobre el envío de misiles a Ucrania es profundamente preocupante”, afirmó el senador demócrata Chris Murphy. “Esto no es cómo se maneja la seguridad nacional”.

Por ahora, la Casa Blanca no ha confirmado si la entrega de misiles Tomahawk se materializará, aunque fuentes internas aseguran que cualquier decisión dependerá del resultado de las conversaciones con Zelensky y de la evolución en el terreno de combate.

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