
Según el informe oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la pobreza en Argentina experimentó una baja significativa en el segundo semestre de 2024, alcanzando al 38,1% de la población, lo que implica que aproximadamente 17,9 millones de personas viven por debajo de la línea de pobreza. Este descenso de más de 14 puntos con respecto al primer semestre del mismo año marca una mejora en comparación con el 41,7% registrado al cierre de 2023.
La cifra de indigencia también registró una notable disminución. Al finalizar 2024, el 8,2% de la población (unos 3,9 millones de personas) se encuentra en situación de indigencia, es decir, no puede cubrir la canasta básica alimentaria. Esta cifra representa una caída respecto al 11,9% de 2023, reflejando un alivio para miles de familias argentinas.
Expertos coinciden en que la desaceleración de la inflación, la recuperación económica y la ampliación de programas sociales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar, fueron factores claves para la mejora en las condiciones de vida de los sectores más vulnerables. Sin embargo, a pesar de la caída en los índices, la pobreza sigue siendo un problema estructural en el país, afectando especialmente a los niños y adolescentes, de los cuales más de la mitad (51,9%) vive en hogares pobres.
Las regiones más afectadas por la pobreza siguen siendo el Noreste (NEA) y el Noroeste (NOA), con tasas que superan el 40%. En contraste, las regiones Pampeana y Patagonia registraron las tasas más bajas de pobreza, con un 35,6% y un 33,5%, respectivamente.
Además, el informe reveló que los precios de los alimentos siguen presionando a los hogares más vulnerables. En Córdoba, una familia necesitó más de un millón de pesos en febrero para no caer por debajo de la línea de pobreza, mientras que una jubilada expresó su preocupación por el costo de la canasta básica, que asciende a más de 17.800 pesos por día solo para alimentos básicos. En su testimonio, la mujer detalló que debe recurrir a la ayuda de sus hijos para poder cubrir los gastos y llegar a fin de mes.
A pesar de los avances, los datos indican que la lucha contra la pobreza en Argentina sigue siendo un desafío a largo plazo, con millones de personas aún luchando para cubrir sus necesidades básicas. Las políticas públicas continuarán siendo clave para reducir la desigualdad social y económica en el país.
