Irán y Estados Unidos iniciaron este viernes conversaciones nucleares indirectas en Mascate, Omán, con la mediación del gobierno omaní. Las delegaciones no se reúnen cara a cara y se comunican a través de intermediarios, en un intento por reducir tensiones tras meses de amenazas y escaladas militares.

El inicio del diálogo estuvo marcado por un clima altamente tenso. En vísperas de las conversaciones, Irán desplegó el misil balístico de largo alcance Khorramshahr-4, con un alcance de hasta 2.000 kilómetros, mientras Washington advirtió que tiene “muchas opciones” además de la diplomacia. Además, EE.UU. instó a sus ciudadanos a abandonar Irán de inmediato, citando un deterioro de la seguridad y restricciones en transporte e internet.

Pese al contexto, el canciller iraní Abbas Araghchi afirmó que las conversaciones fueron “un buen comienzo” y que se enfocaron en establecer un marco para futuras negociaciones. Teherán aseguró participar “de buena fe”, aunque reiteró que solo está dispuesto a discutir su programa nuclear, no su arsenal de misiles.

Estados Unidos, por su parte, insiste en que cualquier acuerdo debe incluir restricciones más amplias, mientras mantiene un fuerte despliegue militar en el Golfo. Ambas partes acordaron mantener próximos contactos, aunque sin anunciar avances concretos.

Las conversaciones se producen tras el colapso de rondas previas y en medio del temor regional a que un fracaso diplomático derive en una escalada militar de mayores proporciones.

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