La guerra en #Siria ha experimentado un recrudecimiento en el norte del país, donde más de 130 personas han muerto en los últimos enfrentamientos entre el Ejército sirio y grupos islamistas. La ofensiva fue lanzada el 27 de noviembre de 2024 por facciones yihadistas, en su mayoría integradas en el grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS), una organización vinculada a Al Qaeda que controla gran parte de la provincia de Idlib y algunas zonas de Alepo, Hama y Latakia. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, entre los fallecidos se encuentran 49 soldados del Ejército sirio, incluidos cuatro oficiales, y más de 65 combatientes de HTS y otros grupos aliados.

Los ataques, que se llevaron a cabo con armas pesadas, lograron cortar la carretera internacional M5, una de las principales vías que conecta el norte del país con Damasco, la capital. Este avance es estratégico, ya que Idlib es el último bastión importante de la oposición armada en Siria, y su control es clave para el futuro de la guerra. La ofensiva también resultó en la muerte de un general de la Guardia Revolucionaria iraní, Kiyomarth Porhashmi, quien estaba a cargo de los «asesores» iraníes en Alepo, lo que subraya la implicación de Irán en el conflicto.

El Ejército sirio, respaldado por la aviación rusa, ha respondido a los ataques con bombardeos intensos, con al menos 21 ataques aéreos en las primeras horas del 28 de noviembre. Estos bombardeos han causado víctimas civiles, incluidos niños, y han dado a las fuerzas leales al presidente Bashar al-Assad un control parcial de las aldeas tomadas por los islamistas.

La intervención rusa ha sido crucial en la lucha contra los grupos opositores, pero el alto el fuego acordado entre Rusia y Turquía en 2020, que busca estabilizar la situación en Idlib, ha sido violado repetidamente. Este conflicto, que comenzó en 2011, ha dejado más de medio millón de muertos y millones de desplazados, con la guerra sin visos de cesar. Las fuerzas del régimen, con el apoyo de Rusia e Irán, han recuperado gran parte del territorio sirio, pero las facciones opositoras continúan ofreciendo resistencia, especialmente en el noroeste. La situación sigue siendo extremadamente volátil.

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