
Irán enfrenta una de las mayores crisis de seguridad de su historia reciente tras una ofensiva aérea israelí que ha destruido instalaciones nucleares clave y eliminado a altos mandos militares y científicos, en lo que Tel Aviv describe como una acción preventiva para evitar que Teherán obtenga armas nucleares.
El ataque, confirmado por fuentes oficiales tanto israelíes como iraníes, golpeó la principal planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, causando daños «significativos», según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), aunque no se detectaron fugas radiactivas. También fueron atacadas bases militares y edificios residenciales en la capital iraní.

Entre los muertos se encuentran cuatro altos generales, incluyendo el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Mohammad Bagheri, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Hossein Salami. También fue asesinado Ali Shamkhani, influyente político y principal negociador iraní en las conversaciones nucleares con EE. UU., junto a dos científicos nucleares de alto perfil.
Israel justificó la ofensiva como “el último recurso” para evitar un Irán nuclear, mientras que el presidente estadounidense Donald Trump instó a Teherán a aceptar nuevos límites a su programa atómico o arriesgarse a “ataques aún más brutales”.
En represalia, Irán lanzó unos 100 drones contra territorio israelí, que en su mayoría fueron interceptados sin causar daños mayores, según el ejército israelí. El líder supremo Ali Jamenei advirtió que Israel «recibirá un castigo severo».
Las imágenes de edificios destruidos, humo en barrios de clase media y largas filas en supermercados han generado pánico entre la población de Teherán, que se enfrenta a un incierto panorama de posible guerra abierta.
La comunidad internacional sigue con atención la situación, preocupada por una escalada en la región. El precio del petróleo se disparó un 7% y los mercados bursátiles sufrieron caídas ante el temor de una interrupción en el suministro energético global.
El OIEA condenó los ataques a instalaciones nucleares, mientras los analistas advierten que el llamado “Eje de la Resistencia” liderado por Irán —formado por Hezbolá, Hamás, los hutíes y otras milicias— se encuentra debilitado y con limitada capacidad de respuesta efectiva.
La ofensiva, fruto de años de inteligencia y planificación israelí, marca un nuevo y peligroso capítulo en el prolongado conflicto entre ambos países.
