Tomás Etcheverry sigue dando pasos firmes en uno de los escenarios más exigentes del tenis mundial. El argentino logró una gran remontada ante el francés Térence Atmane y se metió en los octavos de final del Masters 1000 de Montecarlo, consolidando así uno de los mejores momentos de su carrera profesional.

Luego de ceder el primer set por 3-6, el platense mostró carácter, ajustó su juego desde el fondo de la cancha y fue creciendo punto a punto hasta revertir el partido con parciales de 6-3 y 6-2. La victoria no solo le permitió avanzar de ronda, sino también asegurarse un premio significativo: 100 puntos para el ranking ATP y 84.890 euros.

Pero lo más atractivo llega ahora. En la próxima instancia, Etcheverry tendrá un desafío de máxima exigencia: enfrentará por primera vez en un torneo ATP al número 1 del mundo, Carlos Alcaraz, quien además defiende el título en Montecarlo. El duelo promete ser uno de los grandes atractivos del torneo.

En caso de dar el golpe y avanzar a cuartos de final, el argentino sumaría 200 puntos ATP y 158.700 euros, además de dar un salto clave en el ranking, acercándose a su mejor posición histórica. Su rendimiento en polvo de ladrillo empieza a consolidarse justo en el inicio de la gira europea, un tramo clave de la temporada.

Etcheverry llega con confianza, ritmo y la ilusión intacta. Ya es el único argentino en carrera tras la eliminación de Francisco Cerúndolo, por lo que todas las miradas del tenis nacional estarán puestas en su actuación.

El cruce ante Alcaraz representa mucho más que un partido: es una oportunidad para medirse ante la élite, ganar experiencia y, por qué no, soñar con una victoria que lo catapulte definitivamente en el circuito.

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