El rey Carlos III fue coronado en la Abadía de Westminster, en una fastuosa ceremonia en Londres, donde miles de admiradores y algunos detractores presenciaron un evento inédito en el Reino Unido desde hace 70 años. La celebración continúa en el Palacio de Buckingham, ante cientos de invitados de la realeza, jefes de Estado y otras figuras mundiales.

Carlos III y Camila han sido coronados en una histórica ceremonia, tal y como marca la tradición de la monarquía británica, en la abadía de Westminster ante 2.200 invitados, entre jefes de Estado, dirigentes políticos, otros monarcas europeos y familiares de la Casa Real británica, además de artistas y personalidades de la cultura británica e internacional, además de 450 ciudadanos condecorados en el Reino Unido.

De este modo, Carlos III de Inglaterra, de 74 años, ha ostentado por primera y última vez en su vida la corona de San Eduardo, hecha en el siglo XVII para Carlos II, y sucede así a su madre, Isabel II, la monarca más longeva en más de 1.000 años.

Dos horas después de su llegada a la Abadía de Westminster, en la que se ha celebrado una ceremonia llena de simbolismo y momentos para el recuerdo, los Reyes inician un recorrido por las calles de Londres hasta el Palacio de Buckingham en la conocida como Procesión de coronación. Es la primera imagen de Carlos III (74), con la corona del Estado Imperial, y Camilla (75) después de la consagración del soberano como gobernador supremo y protector de la iglesia anglicana en Inglaterra. El recorrido tiene 2.1 kilómetros, la misma distancia que el de la procesión del Rey a la inversa, pero su despliegue es mucho mayor, destacando como la operación ceremonial militar más grande en siete décadas con casi 4.000 efectivos.

La investidura con la corona a Carlos —y posteriormente a Camila, ha sido el principal momento de la ceremonia, que han seguido 2.000 asistentes en la abadía, miles de ciudadanos bajo una lluvia intermitente de Londres y millones de espectadores desde sus pantallas. Por la mañana, la policía británica ha detenido a siete personas por “alterar el orden” y como “sospechosos de conspiración para causar disturbios públicos”. Un portavoz del grupo antimonárquico Republic asegura que uno de los arrestados es su líder, Graham Smith. El grupo está detrás de la protesta #NotMyKing (No mi rey, en castellano).

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