
Córdoba, la capital de la provincia homónima, se ha convertido en la ciudad más afectada por las anomalías climáticas en Sudamérica, según un reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y Climate Central. Durante el último trimestre analizado, Córdoba experimentó un aumento de 1,2°C sobre el promedio histórico de temperaturas, convirtiéndola en la ciudad con mayor desviación térmica de la región.
El informe, que analiza los desvíos de temperatura en comparación con los últimos 30 años, señala que las altas temperaturas registradas en Córdoba forman parte de una tendencia más amplia de calentamiento global que afecta a varias ciudades de Sudamérica. En el caso de Córdoba, las temperaturas elevadas no solo han sido más frecuentes, sino también más intensas, lo que ha provocado preocupaciones sobre el impacto en la salud pública.
En total, durante el trimestre analizado, la ciudad vivió numerosos días de calor extremo, con varios picos que sobrepasaron los 40°C. Expertos meteorológicos han señalado que de esos días de altas temperaturas, 14 fueron atribuidos directamente al cambio climático, lo que pone en evidencia cómo los fenómenos climáticos extremos están intensificándose debido al calentamiento global.
El impacto de este aumento de temperaturas en Córdoba no solo se refleja en el malestar general de los habitantes, sino también en el aumento de enfermedades relacionadas con el calor, como golpes de calor y afecciones respiratorias. Las autoridades sanitarias locales han emitido alertas para la población, instando a tomar precauciones ante las olas de calor.
En el contexto global, el 2025 se perfila como el año más caluroso de la historia, con un incremento de 1,55°C por encima del promedio mundial, lo que ha superado el récord anterior de 2024. En este panorama, las ciudades sudamericanas, como Córdoba, enfrentan desafíos cada vez mayores para adaptarse a un clima que cambia de manera rápida y peligrosa.
La situación en Córdoba pone de manifiesto la urgencia de políticas públicas más fuertes para mitigar los efectos del cambio climático y adaptar las infraestructuras urbanas a un futuro más caluroso y con eventos climáticos extremos más frecuentes. Con un pronóstico de más olas de calor en los próximos años, la ciudad deberá reforzar sus medidas de protección para evitar consecuencias aún más graves para la salud y el bienestar de sus habitantes.
El informe de la OMM resalta que, aunque Córdoba es la ciudad más afectada por el momento, otras ciudades de la región, como Barquisimeto (Venezuela) y Guayaquil (Ecuador), también han registrado anomalías térmicas alarmantes, lo que refleja una tendencia generalizada en Sudamérica.
