
Francia entra en una nueva fase de inestabilidad política tras la caída del Gobierno encabezado por el primer ministro François Bayrou, quien perdió este lunes una moción de confianza en la Asamblea Nacional. La votación, impulsada por el propio Bayrou como respuesta al rechazo creciente a su plan de ajuste fiscal, resultó en 364 votos en contra y solo 194 a favor, lo que obliga al Ejecutivo a presentar su dimisión en pleno.
La derrota supone la cuarta caída de un jefe de Gobierno durante el segundo mandato del presidente Emmanuel Macron, iniciado en 2022, y la segunda en menos de un año. Se trata además de la primera vez en la historia de la Quinta República que un Gobierno cae tras perder una moción de confianza promovida por sí mismo.
El plan de Bayrou, que proponía recortes por 44.000 millones de euros hasta 2026, incluía la supresión de días festivos y recortes a programas sociales. Estas medidas, sumadas al aumento del gasto militar, provocaron un rechazo transversal en el Parlamento y encendieron las protestas sociales.
Desde este martes, Macron deberá nombrar a un nuevo primer ministro con capacidad de reunir una mayoría en un Parlamento profundamente dividido. Entre las opciones que se barajan está la de designar a una figura del Nuevo Frente Popular, la coalición de izquierda que incluye a La Francia Insumisa, ecologistas y socialistas, que fue clave en la caída de Bayrou junto con la extrema derecha de Agrupación Nacional.
La situación política se ve agravada por el delicado contexto económico: Francia cerró 2024 con un déficit del 5,8 % del PIB y una deuda pública que supera el 114 %. El país se prepara para una huelga general a partir del 10 de septiembre, en protesta contra los ajustes previstos.
El presidente Macron, quien ya ha descartado convocar elecciones anticipadas, enfrenta ahora uno de los momentos más críticos de su mandato. Mientras tanto, líderes de la oposición, como Jean-Luc Mélenchon y Marine Le Pen, reclaman su renuncia y una reconfiguración total del sistema político francés.
Con la segunda economía de la eurozona tambaleándose, los mercados europeos observan con atención los próximos pasos del Elíseo, en un momento que podría tener consecuencias profundas para la estabilidad del euro y del proyecto europeo.
