Boca Juniors, uno de los clubes más grandes de Sudamérica, se despidió del renovado Mundial de Clubes con un decepcionante empate 1-1 frente a Auckland City, el único equipo semiamateur del certamen, conformado por profesores, trabajadores de almacén, agentes inmobiliarios y estudiantes.

El conjunto argentino necesitaba una goleada y una caída del Benfica para aspirar a la clasificación, pero ni siquiera logró cumplir con su parte: en el estadio Geodis Park, dominó el juego, remató más de 40 veces al arco… y aun así no pudo vencer a un rival cuyo héroe de la jornada, Christian Gray, es profesor escolar a tiempo completo.

Boca abrió el marcador en el minuto 26 tras un cabezazo de Lautaro Di Lollo que dio en el palo y rebotó en el arquero neozelandés Nathan Garrow para terminar dentro del arco. Pero el festejo fue fugaz: en la única llegada del Auckland City en casi una hora de juego, Christian Gray ganó en el aire tras un córner y clavó el 1-1 definitivo a los 52 minutos.

Gray, quien fue elegido jugador del partido, confesó tras el pitazo final que pidió vacaciones en la escuela donde da clases para poder viajar a Estados Unidos y representar a su club en el Mundial. Un símbolo perfecto de David contra Goliat.

El regreso de Edinson Cavani, capitán del equipo, terminó siendo otro capítulo para el olvido. El delantero uruguayo estuvo errático, sin ritmo y fue reemplazado en el segundo tiempo antes de la interrupción del partido por una alerta meteorológica.

Cavani fue calificado como el de peor rendimiento del equipo, y su futuro en el club vuelve a estar bajo la lupa tras una actuación que evidenció la falta de forma física y el bajo impacto en el juego.

Con este resultado, Boca quedó tercero en el Grupo C, sin triunfos, detrás de Benfica (clasificado) y Bayern Múnich. Se convirtió en el primer club sudamericano eliminado en esta nueva etapa del Mundial de Clubes.

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