
Un devastador ataque nocturno de Rusia contra la capital ucraniana ha dejado al menos 15 muertos y 131 heridos, en lo que autoridades locales califican como uno de los bombardeos más intensos de la guerra. El ataque coincidió con la cumbre del G7 celebrada en Canadá, lo que ha generado condenas internacionales y acusaciones de provocación deliberada por parte del Kremlin.
Durante más de ocho horas, la ciudad de Kiev fue blanco de 440 drones kamikaze y 32 misiles de largo alcance, según denunciaron las fuerzas armadas ucranianas. Entre los blancos impactados se encuentran edificios residenciales, centros educativos e infraestructura crítica. Un ciudadano estadounidense se encuentra entre las víctimas fatales, según confirmó el Ministerio del Interior ucraniano.
“No hay infraestructura militar aquí. Es terrorismo puro, es horrible morir mientras duermes”, declaró Olena Lapyshniak, una residente cuyo edificio fue parcialmente destruido.
El ataque, que también afectó la ciudad portuaria de Odesa, coincide con la creciente preocupación de Kiev por el desplazamiento de la atención internacional hacia Medio Oriente y las tensiones comerciales globales.
Trump rompe con el consenso del G7
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó controversia al declarar durante la cumbre que la expulsión de Rusia del G8 en 2014, tras la anexión de Crimea, fue un “gran error”, insinuando que la guerra no habría ocurrido de mantenerse el diálogo con Moscú.
El comentario provocó una reacción inmediata del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quien interrumpió abruptamente su rueda de prensa conjunta con Trump.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respaldó las declaraciones del exmandatario y calificó al G7 como “irrelevante en el escenario geoeconómico actual”.
Ucrania pide respuesta firme
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, exigió una respuesta internacional contundente y denunció que el bombardeo se llevó a cabo “con total desprecio por los llamados al alto el fuego”.
“Es una señal clara de Putin a los líderes del mundo: los ve como débiles”, declaró el canciller ucraniano, Andrii Sybiha.
Ucrania ha lanzado una serie de contraataques con drones sobre territorio ruso, en los que, según Moscú, fueron derribados más de 200 aparatos no tripulados en 10 regiones, incluyendo los alrededores de Moscú.
Corea del Norte se suma al eje Moscú-Pekín
En un movimiento inédito, Corea del Norte ha autorizado el envío de 1.000 zapadores y 5.000 operarios militares a la región rusa de Kursk para labores de desminado y reconstrucción. La cooperación se enmarca en el Acuerdo de Asociación Estratégica firmado entre Kim Jong-un y Vladímir Putin el pasado junio.
Europa refuerza sanciones
El Reino Unido anunció 30 nuevas sanciones contra entidades y personas vinculadas al aparato militar ruso, incluyendo operadores financieros y empresas tecnológicas clave. Austria, aunque reafirmó su neutralidad militar, expresó interés en participar en la futura reconstrucción de Ucrania por motivos “económicos”.
La guerra en Ucrania entra así en una nueva fase de recrudecimiento, mientras las esperanzas de una solución diplomática parecen más lejanas que nunca. El número total de civiles muertos supera ya los 12.000, según cifras de Naciones Unidas.
