La situación del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde el 8 de diciembre, ha generado una fuerte preocupación en el gobierno de Argentina, que trabaja en conjunto con Brasil para lograr su liberación. Gallo, quien viajaba a Venezuela con permiso oficial para ver a su pareja, fue detenido por las fuerzas de seguridad del régimen de Nicolás Maduro, acusado de espionaje. La detención, que el gobierno argentino considera ilegal, ha sido motivo de constantes gestiones diplomáticas con otros países latinoamericanos, sin resultados tangibles hasta ahora.

El gobierno de Brasil ha solicitado información a Venezuela para poder asistir al gendarme, aunque aún no ha recibido respuesta. Julio Bitelli, el canciller de Brasil en Buenos Aires, detalló que se formalizó un pedido para que Brasil se encargue de la asistencia consular del gendarme, basándose en acuerdos de cooperación dentro del Mercosur. No obstante, aún no se han aclarado detalles sobre posibles intercambios diplomáticos o salvoconductos.

Luis Petri, integrante del gobierno de Javier Milei, ha criticado duramente al kirchnerismo por no exigir de manera más enfática la liberación del gendarme, instando a todos los argentinos a hacer «causa común» en este caso. Mientras tanto, el presidente Javier Milei también expresó su rechazo a la detención, exigiendo la liberación inmediata de Gallo y calificando a Maduro de «dictador criminal».

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