
Aleix Espargaró se queda con el Gran Premio de Cataluya, décima sita del calendario, un día después de ganar el esprint, y junto a Maverick Viñales celebraron el primer doblete de Aprilia en MotoGP. Accidentada jornada con múltiples caídas, incluida la del puntero Pecco Bagnaia que fue atropellado y terminó hospitalizado, pero sin consecuencias graves.
La competencia, a 24 vueltas al trazado de 4.657 metros de extensión, estuvo signada por el accidente registrado en la curva 3 del giro inicial, cuando el líder del campeonato, el italiano Francesco Bagnaia (Ducati), fue literalmente arrollado por el sudafricano Brad Binder (KTM), quien le pasó por encima al campeón vigente, a la altura de sus piernas.
Tras la carrera, Aleix y Maverick se intercambiaron las motos y celebraron juntos el resultado. Dados de la mano, con la afición entregada y con Aprilia en estado de felicidad absoluta. Y, por supuesto, con el recuerdo de Dean muy presente, primo de Maverick. Una imagen preciosa que forma ya parte del imaginario colectivo de MotoGP.
«Podría haber sido mejor si hubiera conseguido la pole, es quizás la espinita que tengo, y me habría gustado mucho tener el récord de este circuito, pero lo importante son las carreras. Estoy muy feliz. Además ayer, y seguramente no es la forma correcta de decirlo, fue relativamente fácil, porque me encontraba muy cómodo pilotando y me noté muy superior, y hoy no», explicó Espargaró.
