
En una noche cargada de recuerdos y celebración, Abel Pintos convirtió a Plaza de la Música en el escenario de un viaje por sus 30 años con la música.
El show arrancó con “Aquí te espero” y desde ese primer acorde quedó claro que no sería un recital más. Con un repertorio pensado como un recorrido por su historia, Abel fue hilando momentos íntimos y estallidos de energía, pasando por clásicos como “Ojos de cielo”, “No me olvides” y una versión acústica de “Sin principio ni final” que dejó al público en silencio absoluto.
Pero la noche también tuvo espacio para la sorpresa. El cantante se metió de lleno en el ritmo cordobés con “Que me falte todo”, su tema junto a Luck Ra, y hasta se animó a bailar, desatando una verdadera fiesta en el recinto.
Fiel a su espíritu inquieto, también cruzó de género y homenajeó al rock nacional con una potente versión de “Jijiji” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, que transformó el cierre en un pogo multitudinario y confirmó su versatilidad artística.
Hubo tiempo para la emoción profunda con “Bailando con tu sombra”, canción que volvió a sentirse como un himno colectivo atravesado por la memoria y el amor. Y entre tema y tema, Abel se mostró cercano, agradecido y conmovido por la respuesta de un público que lo acompañó de principio a fin.
Córdoba, una vez más, fue testigo de esa conexión única que el artista construyó a lo largo de tres décadas: una relación basada en canciones que no solo se cantan, sino que se sienten.
✨ Una noche inolvidable. Un artista en estado pleno. Y una historia que sigue sumando capítulos.
